A 30 AÑOS DEL DEBUT DE VINICIO

Este 2021 se cumplen tres décadas del nacimiento del más grande bateador mexicano en la historia de las Grandes Ligas

Por Fernando Ballesteros

A los 8 años de edad perdió un guante que con tantos ahorros y sacrificios le había comprado su padre en una tienda en Puebla.

Ese regalo había sido lo máximo para un niño llamado Vinicio Castilla, quien lloró desconsolado en un campo de beisbol en su natal Oaxaca, donde solía jugar con su hermano mayor Carlos.

Así inició desde muy abajo, con grandes obstáculos y muchos sueños. A los 16 años fue firmado por los Saraperos de Saltillo después de observarlo en un torneo Nacional organizado por el PRI.

Corría el año de 1985, el año del tristemente célebre terremoto en la Ciudad de México, cuando Vinicio debutó como profesional en la Liga Tabasqueña, en esa época sucursal de la LMB.

Y si de niño había sufrido la pérdida de un guante nuevo, ahora tenía que sufrir las inclemencias de la pelota profesional: Dormir en las gradas de un estadio de beisbol en Tabasco (con ese infernal calor del verano en Villahermosa y el ataque de los mosquitos).

“Ahí vivíamos los jugadores en condiciones poco agradables”, ha dicho Vinicio. “Pero vivir esos momentos te ayudan a forjar el carácter y a fortalecer el espíritu, a no decaer y mirar siempre hacia adelante”.

VINICIO SE CONVIRTIÓ EN VINNY

Desde su debut en 1987 con los Saraperos, Vinicio mostró su gran clase como bateador y short stop, una posición en la que se inspiró en su ídolo de niño, Alfonso ‘Houston’ Jiménez.

Y así fue como a fines de 1989 lo firmaron los Bravos de Atlanta. Ese invierno se destacó como novato con los Potros de Tijuana y siendo campocorto titular, ayudó con sus batazos para que el equipo se coronara en la LMP y de hecho fue la última temporada de dicha franquicia en la Liga.

Esa sería su gran vitrina para alcanzar el sueño americano porque jamás regresó a la LMB, aunque al llegar a Estados Unidos se llevaría otra decepción.

Atlanta lo asignó a la sucursal Clase A cuando ya tenía 22 años y en México ya se le consideraba un estelar en potencia.

Vinicio llegó sin hablar inglés, con una cultura y comida muy diferente, con un salario muy por debajo de lo que ya ganaba en México y la incertidumbre de que debía escalar Doble A y Triple A para luego brincar a las Grandes Ligas.

Fueron días sumamente complicados, en los cuales Vinicio le enviaba cartas por correo a su padre donde llegó a decirle que quería regresarse a México.

“Ten paciencia hijo, sólo recuerda cómo vivimos en Oaxaca”, le dijo su padre Carlos, un maestro de matemáticas que fue su guía y motivación para no rendirse.

¡Y vaya que la paciencia rindió frutos! En 1991 conectó 14 jonrones y remolcó 80 carreras entre Doble y Triple A para debutar ese mismo año en septiembre, de tal forma que este 2021 se está cumpliendo el 30 Aniversario.

Sí, tres décadas del nacimiento el bateador mexicano más grande en la historia de las Grandes Ligas con sus 320 jonrones, cerca de 700 extrabases y y mil 105 carreras impulsadas, además de dos Juegos de las Estrellas.

Al siguiente año fue tomado en el Draft de expansión por los Rockies de Colorado y fue hasta 1995 cuando tuvo su primer gran temporada con 32 jonrones y 90 empujadas, año en el cual el manager Don Baylor lo convirtió en tercera base de tiempo completo.

A partir de entonces el oaxaqueño se volvió imparable en la gran carpa. Su clímax lo vivió en 1998 con 46 cuadrangulares y 144 remolcadas, con una primera mitad en la cual finalizó como líder de la Liga Nacional en HR por encima de Mark McGwire y Sammy Sosa, quienes ese año implantaron nuevos records de bambinazos con 70 y 66 respectivamente.

DEFENSIVA

Castilla no sólo se caracterizó por su gran ofensiva, sino que fue brillante con el guante y tenía los números para arrebatarle el Guante de Oro al eterno ganador, Scott Rolen.

Era tan respetado en la antesala que cuando Vinicio regresó en 2002 a los Bravos de Atlanta, el manager Bobby Cox envió al jardín izquierdo al jugador franquicia, Chipper Jones.

ADIÓS

Su retiro de MLB se dio el 28 de septiembre de 2006 a los 38 años de edad, pero siguió jugando pelota invernal con los Naranjeros de Hermosillo y fue hasta la Serie del Caribe Margarita 2010 cuando colgó los spikes de forma definitiva.

Castilla vive en Colorado y desde hace más de 10 años es el asistente del Gerente General de los Rockies.

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