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enero 24, 2021

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En memoria a mi abuelo Gilberto Ballesteros

Por Fernando Ballesteros

CULIACÁN._ Mañana se cumplen 41 años del deceso de mi abuelo Gilberto Ballesteros, quien falleciera de un infarto pensando que los Tomateros de Culiacán derrotaban a los Naranjeros de Hermosillo en el quinto juego de la Serie Final de la LMP que los colocaba en ventaja 3-2.

Era la primera final Naranjeros-Tomateros y su muerte fue increíble por la forma en que ocurrió.

Como gran fanático de los guindas, ese 25 de enero de 1980 partió rumbo al Estadio ‘Gral. Ángel Flores’ para presenciar el quinto juego con la serie empatada 2-2.

Al final tuvo que regresar a casa en compañía de mi padre porque había una fila interminable de aficionados buscando ingresar al parque y esa noche estaba calando el frío en Culiacán.

El duelo de pitcheo presagiaba drama de principio a fin: Maximino León, con record de 10-3 en la temporada y además 3 de las 8 victorias de los Naranjeros en el playoffs –fue declarado el Jugador Más Valioso–, enfrentaba al joven de 23 años, Dave Stewart, refuerzo de los Tomateros que llegó a ese juego con una carrera permitida en sus últimos 36 innings y en el segundo de la serie había lanzado 11 episodios en la victoria 4-1 sobre Hermosillo.

Stewart permitió 3 carreras en la tercera, donde Héctor Espino le conectó jonrón y eso fue suficiente para que Maximino León llevara la blanqueada hasta la novena en la cual recibió dos anotaciones y tuvo que entrar al bullpén para controlar el fuego con una victoria de 3-2.

Pero fue en uno de esos turnos al bate de Culiacán, al final, cuando mi abuelo sufrió un infarto fulminante vía el rey del suspenso en la crónica de radio, el maestro Agustín de Valdez.

Todo el juego había estaba recostado sobra la cama escuchando la narración a través de una consola y los Tomateros amenazaba con corredores en base y Pepe Elquezabal en turno al bate.

“La pelota se va, se va, se va, se va y….”, exclamó de Valdez, miembro del Salón de la Fama del Beisbol Mexicano. El corazón de mi abuelo no resistió la emoción y colapsó pensando que Culiacán tomaba la ventaja del juego, sin terminar de escuchar la frase lapidaria: ¡¡¡Se fue de foul!!!

De inmediato lo llevaron al hospital más cercano, pero fue imposible revivirlo a pesar de todos los intentos.

ENCUENTRO….Esa historia la conocía desde mi infancia a través de nuestro padre.

En realidad no recuerdo de haber convivido con mi abuelo porque estaba por cumplir 5 años de edad cuando él falleció.

Los recuerdos fluyen más bien por las fotografías impresas al hojear los álbumes, donde estamos juntos.

Cuatro años después mi padre me llevó por primera vez a al Estadio para ver a los Tomateros, justo cuando nació Nelson Barrera como la gran estrella del beisbol mexicano y surgió en el equipo aquella Triple B de la destrucción (como la bautizara Jaime Francisco Cortez en la radio): Derek (Bryant), Barrera y (Lorenzo) Bundy….¡Tercero-cuarto-quinto!

Paquín Estrada era el manager y receptor, con un pitcheo de lujo que encabezaban Salomé Barojas, Sid Monge, Aurelio López, Antonio Pulido, Eleazar Beltrán, el novato Luis Trinidad Castillo, etc.

ROLETAZOS:

*EN LOS 80’s era lo máximo ir al estadio culichi, un inmueble rústico para la época, con la barda de aluminio –ni por asomo que llegara ese verde acolchonado de las Grandes Ligas–, con las torres de alumbrado dentro del terreno de juego y con la mitad del aforo en gradas de concreto a los costados, es decir 4 mil de las 8 mil.

*OBVIAMENTE TAMPOCO había una pantalla gigante –ahora se tienen tres–, pero además no estaban las “chicas de la porra guinda”, no se tenía una mascota y no había música durante todo el tiempo que duraba el juego, lo cual hacía que los batazos sonaran de forma natural por todo el parque, así como las rectas de Aurelio López que tronaban el guante del Paquín Estrada.

*CONFIESO HABER sido fanático de los Tomateros en los años 80’s y si me dieran elegir la mejor época del beisbol o del equipo, me quedo precisamente con esa aunque sólo hayamos visto la coronación de 1984-85, cuando se fueron a Mexicali en desventaja 2-3 y ganaron los últimos dos juegos.

*CON TODO y Nelson Barrera –acompañado de otras grandes figuras–, siendo objetivos esa no ha sido la mejor generación de los Tomateros en su historia, sino la de mediados de los 90’s cuando ganaron el Bicampeonato y su primera Serie del Caribe (1996), a la cual quizás le compite ahora esta camada que encabezan Ramiro Peña, Joey Meneses y Sebastián Elizalde, los tres buscando un cuarto título en siete temporadas.

*UNO SIEMPRE se adapta a los nuevos tiempos y hoy en día disfrutamos mucho el gran ambiente del Estadio Tomateros con todo y su tecnología, pero si me dan a elegir me quedo con aquel viejo parque sin ningún otro atractivo más que el juego de pelota y la magia inigualable a través de la radio en la narración de don Agustín de Valdez. Sí, aunque ese jonrón ficticio, por azares del destino, haya provocado la muerte de mi abuelo.

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