VUELACERCAS

Salvador Cosío Gaona

¡Bravo por los Bravos!

La merecida obtención del titulo del Clásico de Otoño en su edición 117 que se agenció el conjunto de los Bravos de Atlanta tras imponerse en seis juegos de la Serie Final a los Astros de Houston, nos deja algunos temas a reflexionar y que bien podrían significar una lección para otras organizaciones beisboleras que manejan nóminas multimillonarias sin garantía de ganar títulos, mientras que novenas más modestas y fieles a sus convicciones en cuanto a sus criterios a la hora de abrir las chequeras pueden aspirar a llegar a la última instancia de la competencia y conseguir el título como ha ocurrido el pasado martes 2 de noviembre con los Bravos de Atlanta.

Debe ser sin duda motivo de amplio reconocimiento para la escuadra dirigida por Brian Snitker, esta importante conquista, a la que llegó dejando en el camino a equipos como Cerveceros de Milwaukee a los que eliminó con pizarra de 3-1 en la Serie Divisional; enseguida dio cuenta de Dodgers de Los Ángeles (4-2) al tomar revancha de la campaña pasada cuando los californianos los eliminaron mientras peleaban el título de la Liga Nacional; pero en esta ocasión los Dodgers se toparon en la serie por la corona de la anciana liga con unos Bravos que ya habían aprendido la lección y lograron el éxito con un conjunto de peloteros que en la comparativa uno a uno de sus rivales albiazules californianos no eran favoritos en razón de la numeralia de cada uno de los integrantes de ambos conjuntos, y aún con ello, les ganaron la partida.

Con una nómina barata frente a los grandes equipos, los Bravos sorprendieron al imponerse con autoridad a los ya mencionados Cerveceros, Dodgers y ya en la Serie Mundial a los Astros, habiendo triunfado como lo hicieron en la máxima gesta con base a pasión, garra, corazón, entrega, que es el sello con que obtuvieron este campeonato después de 26 años, ya que se coronaron en una Serie Mundial por última vez en 1995, cuando vencieron a los Indios de Cleveland. Este fue también el cuarto trofeo de los Bravos en Serie Mundial además de los logrados en 1957 cuando tenían su base en Milwaukee y en 1914 cuando Boston era su casa.

Bravos de Atlanta se llevaron la edición 117 de la Serie Mundial con todos los honores, dejando humillados a unos Astros de Houston que no pudieron evitar la blanqueada y mucho menos una derrota que desde muy temprano en el juego pintó mal para los locales que terminaron siendo tundidos a palos en su propia casa del Minute Maid Park y frente a su gente que hubo de resignarse a perder otra Serie Final que no obtiene desde 2017, siendo aquella una muy polémica victoria; baste mencionar que hasta la fecha no han podido quitarse el estigma de triunfar tras haber ganado hace años con el escándalo posterior de las trampas.

Los Astros llegaron a la última etapa de la postemporada como un conjunto que pintaba entre los favoritos por la Liga Americana además de Mantarrayas de Tampa Bay. Los pupilos de Dusty Baker buscaban un título más y contaban con el escuadrón y calidad suficiente para ser considerados como posibles en cuanto al éxito habiendo logrado llegar a pelear la Serie Mundial tras dejar en el camino a Medias Blancas de Chicago en la Serie Divisional (3-1) y posteriormente a Medias Rojas de Boston (4-2) en la disputa por el banderín de la Liga Americana.

Los texanos disputaron una Serie Mundial por tercera vez en cinco años, pero solamente se llevaron el trofeo en 2017, ya que esta vez se toparon con un rival que contó con poderosos y afortunados toleteros que se conectaron con doña blanca para hacerse sentir en la registradora y en las pizarras; un bulpén equilibrado; una defensiva que se dio el lujo de colgar el cero en el último juego y una dirección acertada con un manager serio como lo es Brian Snitker que no intentó inventar el hilo negro ni se salió del scrip a la hora de tomar decisiones, simplemente se concentró en hacer funcionar a su equipo y permitió que fluyeran las fortalezas de sus peloteros dentro del diamante.

Bravos dio muestra que una nómina alta no es garantía para ser campeones. Con su base, sus elementos claves y no necesariamente caros, le ha alcanzado para conquistar un merecido título y quizá otras organizaciones beisboleras deberían voltear a ver esta forma de manejo por parte de Atlanta y no abrir la chequera para pagar cantidades multimillonarias por peloteros que, o terminan siendo un fiasco o no responden a la hora que más se les necesita. La lista es amplia respecto a lo observado a lo largo de la campaña regular y también en la postemporada.

Bien pues por los Bravos, que después de 26 años vuelven a ceñirse la corona y lo han conseguido con base en los principios básicos de lo que es el Rey de los deportes.

Opinió[email protected]
@salvadorcosio1

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