VUELACERCAS

Siendo anfitrión de la edición XXXII de los Juegos Olímpicos, Japón tiene garantizado el tercer lugar en el medallero habiendo obtenido ya al menos 27 preseas doradas, 12 de plata y 17 de bronce. Pero sin duda, una de las que más atesorará sin temor a equivocarme, es la conquistada en el deporte rey, por tratarse de la primera medalla que consigue en esta disciplina y además, habiendo superado en la disputa final nada menos que al seleccionado nacional de Estados Unidos de América, al que se impuso por blanqueada.

Masato Morishita lideró un impecable pitcheo, Munetaka Murakami bateó cuadrangular y Japón derrotó 2-0 a Estados Unidos para colgarse al cuello una de las medallas más deseadas por los anfitriones de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el oro del béisbol, su deporte nacional.

El mejor resultado en béisbol para el representativo nipón hasta antes de Tokio 2020, lo había conseguido en Atlanta 1996 cuando se llevó la plata. En anteriores olimpiadas Cuba se llevó la presea dorada en Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Atenas 2004, Estados Unidos en Sídney 2000 y Corea del Sur en Pekín 2008.

El país anfitrión ha ganado 56 medallas en sus Juegos Olímpicos, pero sin duda, la obtenida en béisbol, siendo su deporte nacional, tendrá un lugar muy especial para alegría y satisfacción de su gente, que ha visto coronado el esfuerzo de muchos años, y alcanzado un sueño. Bien por el pueblo nipón que tanta pasión y dedicación le tiene a este deporte.

Estados Unidos, ya sabemos, no llevó a su mejor equipo; se presentó con un grupo conformado de prospectos y veteranos sin club y terminó pagando el precio al ser derrotado claramente en el duelo final por lo que habrá de conformarse con la presea de plata y esperar una mejor ocasión para repetir la hazaña de Sydney 2000 cuando ganó El Oro luego de vencer al representativo cubano.

En tanto República Dominicana, en un enfrentamiento previo había alcanzado la medalla de bronce para beneplácito de los quisqueyanos, tras superar a su similar de Corea del Sur por 10-6, que se presentaba como campeón, dado que había conquistado oro la última vez que el béisbol estuvo en el programa olímpico hace 13 años.

Los primeros eliminados de esta justa veraniega como ya sabemos y para pesar de la noble afición de México, fueron los integrantes del seleccionado tricolor, que cumplió con una infumable participación en lo que era su presentación en esta competencia a la que nunca había alcanzado boleto para ser invitado. Un fracaso multi factorial que deberá ser analizado y como ya lo dije con anterioridad, se habrán de señalar responsables y proceder con sanciones y ceses a quienes de manera directa o indirectamente fueron copartícipes de tan terrible desempeño en el hexagonal de Tokio donde se cayó ante República Dominicana, Japón y por paliza frente a Israel, -una selección de menor jerarquía que ni siquiera cuenta con una liga bien conformada-.

Si bien, todo se desarrolló teniendo un extraño formato de competencia de doble eliminación un tanto suigéneris, nada se puede reprochar al sistema de competencia y sí quizá mucho a la delegación mexicana que nunca estuvo preparada para verdaderamente ir a dar la pelea a países que incluso suspendieron su Liga para llevar a sus mejores peloteros como fue el caso de Japón.

La medalla de oro para el país anfitrión, es con todo merecimiento siendo que el béisbol tiene un gran seguimiento en aquella nación desde que fue introducido por primera vez por un estadounidense, Horace Wilson, en 1872; el juego profesional existe desde hace 50 años, tienen dos ligas, la Central y la Pacific, con un total de 12 equipos. Los equipos americanos a menudo juegan en Japón al finalizar la temporada regular. En la escuela y la universidad es extremadamente popular: cada verano, unas 4.000 escuelas secundarias toman parte en el All Japan Baseball Tournament, que se celebra cerca de la ciudad de Osaka.

Además de lo ya señalado, el duelo por la presea dorada en Tokio tomó relevancia igualmente debido a que desde hacía 13 años no se convocaba el béisbol a los Olímpicos luego de ausentarse en los Juegos de Londres 2012 y Río 2016.

En este su regreso, era importante exhibir elementos sólidos en forma tal que los organizadores del Comité Olímpico Internacional (COI) le den su real valor y lo mantengan como una disciplina permanente en la justa veraniega, aunque sabíamos de antemano que su futuro inmediato ya estaba decidido y no habrá competencia de béisbol en los Juegos Olímpicos de París 2024, deseando que en Los Ángeles 2028 se dé su retorno con éxito en espera de que finalmente se le considere como disciplina fija en olimpiadas.

Así pues, habrá que esperar otros largos ocho años -al menos- para volver a ver al rey de los deportes en unos Juegos Olímpicos, sitio en el que, a los ojos de los millones de aficionados al béisbol qué hay en el mundo, debiera estar de forma fija.

Y habrá que esperar también que para entonces, el béisbol mexicano cuente con los merecimientos para volverse a hacer presente. Que ahora sí, enviemos un escuadrón más adecuadamente integrado, y mejor preparado, evitando además que cuestiones políticas interfieran para no repetir situaciones tan bochornosas como fue todo lo que envolvió
la participación en Tokio, de donde lo único que se trajeron fue una polémica fotografía, porque las medallas se las repitieron otros.

Opinió[email protected]

@salvadorcosio1

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