VUELACERCAS

febrero 22, 2021

VUELACERCAS

Alerta: Desmantelamiento de Charros de Jalisco

Por Salvador Cosio Gaona

GUADALAJARA._ Cuando aún falta mucho para que inicie siquiera la pretemporada en el béisbol invernal mexicano, ya que la campaña comienza en octubre y las actividades preliminares son por ahí de inicios de septiembre, la directiva que de facto opera el equipo Charros de Jalisco, de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) el máximo circuito beisbolero profesional que se juega en otoño-invierno, ha empezado desde muy temprano con cambios que pudieran verse a priori poco benéficos para la organización albiazul jalisciense dado que se ha deshecho ya de tajo de tres de sus peloteros icónicos.

Todos ellos son integrantes del roster que le llevó al campeonato en la temporada 2018 y a cambio recibiendo beisbolistas que de acuerdo a las características que poseen en contraste con los que se han ido parecieran de inferior nivel para el conjunto de los caporales zapopanos. No se descarta se trate quizá de un esquema de desmantelamiento que podría tener un trasfondo económico. Y lo más preocupante para la afición es que ya se ha anunciado que podría haber próximamente nuevos ajustes, con salida cual terremoto de otros jugadores, incluso con mayor renombre en la estructura de los Charros habiéndose mencionado que saldrían en posibles cambios.

El tema ahora es que en esta etapa que se atisba todavía un poco lejana a la campaña 2021-2022, quienes ocupan la directiva de facto de la organización en el marco del conflicto legal al seno de las empresas que manejan al equipo, ha habido movimientos polémicos como en triple cambio entre Charros y Sultanes de Monterrey, mismo que definitivamente resulta desventajoso para Charros.

Y es que se antoja descabellado y desafortunado que quienes están al mando opten por deshacerse del cubano Henry Urrutia, un peloterazo probado, consolidado, fuerte, joven, poderoso, que fue parte del equipo campeón, afortunado del fildeo en la primera base por su estatura y por su alcance en piernas y brazos, para traer un cañonero sí, como su paisano Felix Pérez, pero que ya va en declive.

Tampoco parece una decisión acertada dejar ir a un gran jardinero joven como Carlos Figueroa, ícono del equipo que la temporada anterior fue quizá el más sólido con el bat lo mismo al correr las bases y fildeando, para hacerse de un buen pelotero, con buen guante y buen bat como José Juan Aguilar que tiene experiencia, colmillo, que ha jugado en Japón, pero que ya es un pelotero que está en su fase madura y que tendrá pocos años de rendimiento, además de que no cumple con las características que Figueroa proporcionaba al conjunto albiceleste jalisciense.

Y finalmente el pítcher Freddy Quintero, quien pudiera ser un buen elemento que quizá merecería el beneficio de la duda, pero que frente a Linder Castro de quien se deshacen, no hay nivel de comparación, siendo que Castro fue de lo más rescatable y de lo mejor que ha tenido Charros en los últimos años; tanto en el torneo previo a su campeonato, la campaña del título, la que le siguió y esta que recién concluyó, para apostar por un experimento.

Lo más grave es el anuncio que hace el gerente deportivo Ray Padilla, en el sentido de que podría haber más cambios y que en el ánimo dice él de mejorar y traer mejores pítchers, se esté contemplando deshacerse de elementos icónicos, sólidos, consolidados como el mejor tercera base que hay en la Liga que es Agustín Murillo o el propio Manny Rodríguez que es un pelotero de excepción, aunque quizá lo que podría verse como algo interesante es la salida de Japhet Amador porque bateadores puede haber más.

Sin embargo suena extraño pensar en que deban deshacerse de Murillo y de Manny.

Y ya que se está hablando de la campaña que recién terminó, vale hacer un balance de lo que puede considerarse una de las más medianas actuaciones de Charros de Jalisco en su retorno al béisbol profesional mexicano, durante la cual con dificultad consiguieron ubicarse en el séptimo sitio de la tabla por puntos al sumar 11, y luego haber sido eliminados por Yaquis de Ciudad Obregón apenas en la primera fase de la postemporada.

Los pobres resultados del conjunto comandando por Roberto “Chapo” Vizcarra, quien por cierto ya ha sido ratificado para continuar al frente de la escuadra zapopana para la temporada que se avecina, contrastan enormemente con el roster que posee, dado que se puede presumir que en cada posición en el campo de pelota cuenta, o contaba hasta hace poco, con peloteros considerados de los mejores de la competencia, pero que evidentemente no redituó en las posiciones finales.

Y es fácil corroborar lo dicho al revisar el roster, pues basta mencionar por ejemplo la integración de su infield con peloteros de la talla del exligamayorista Christian Villanueva, José Manuel “Manny” Rodríguez, Amadeo Zazueta, y Agustin Murillo; la receptoría con Gabriel Gutierrez, bien cubierto por Alan Espinoza y Santiago Chavez; además, las caras jóvenes como Jared Serna que tuvo un exitoso debut, con esporádicas participaciones de Juan González Pardini y la consolidación en su segunda campaña profesional de Misael Rivera; en la primera base el cubano Henry Urrutia y el polémico Japhet Amador.

En los jardines contó con la presencia de Julián Ornelas; Carlos Figueroa como primer bat, el otro gran artillero cubano Dariel Álvarez, el experimentado Sergio Pérez y los destellos de los chamacos Ossiel Flores y Fernando Villegas.

Como serpentineros, Charros contó con Marco Tovar, José Oyerbides y Manuel Flores, que fueron pilares la temporada anterior, así como con Luis Ivan Rodríguez, Orlando Lara, y Brennan Bernardino, Antonio Alemao Hernández, Ivan Salas, Alejandro Martínez, Mauricio Lara, Felipe Arredondo, Linder Castro, y el ligamayorista Jesús Cruz Sustaita.

¿Qué pasó entonces? Que se tuvieron graves problemas por inconsistencias en el nivel de desempeño, lesiones, la limitación de solo poder tener en el roster activo a tres elementos extranjeros, su diferente accionar al jugar de local y de visitantes, y el arribo tarde de peloteros, que además no fueron suficientemente sólidos como Luis Alonso Mendoza, Jasson Urquidez, Horacio Ramírez y Rolando Valdez, entre otros.

Aunado a ello, debido a los problemas entre directivos no se consolidó la presencia de Roberto Osuna que reportó con el equipo pero no jugó, y del cerrador estelar Sergio Romo, que apenas tuvo participación en un juego y se retiró por falta de cumplimiento a su contrato.

No se pueden dejar de mencionar los errores en cuanto al manejo del bulpén, de la administración del roster en especial del cuerpo de lanzadores, y las equivocaciones en el tema de los refuerzos.

El caso es que inquieta un tanto cuanto el hecho de que si bien, teniendo a muchos de los considerados mejores peloteros en cada una de las posiciones del campo, su desempeño resultó mediano por no decir mediocre, ahora con el desmantelamiento que se avizora en la plantilla, aunado a los conflictos administrativos y financieros y la falta de liderazgo en la organización, el panorama para los Charros de Jalisco luce poco, muy poco alentador.

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@salvadorcosio1