VUELACERCAS

Salvador Cosío Gaona

Es muy factible que en breve se informe oficialmente que se habrá llegado a un buen acuerdo para culminar el conflicto que desde hace más de un año aqueja a Charros de Jalisco y esta organización tendrá nuevos dueños, fruto del impulso a las negociaciones correspondientes que provino de una sólida labor de mediación y cabildeo por líderes políticos del más alto nivel en Jalisco, con la aceptación de quienes tutelan el resto de clubes del máximo circuito beisbolero profesional jugándose en otoño-invierno, la Liga Mexicana del Pacífico (LMP).

Lo cierto es que, ya se está en la recta final de la negociación y deberá concluir satisfactoriamente salvo que se trunque en razón de no aceptarse algunas de las condiciones que plantean actuales accionistas tanto en relación al monto a recibir como pago a sus acciones de la respectiva participación societaria -aportación de recursos financieros-; así como el reconocimiento a la labor desempeñada para el indudable éxito de la franquicia; y el posible escollo que surge porque alguno de los que deban vender quiera continuar como parte del nuevo grupo de inversionistas.

Así las cosas, de no presentarse una errática conducción final del proceso de negociación, se dará paso a que el destacado agroindustrial sonorense radicado en Jalisco desde hace muchos años, Don José Luis González Iñigo, un apasionado conocedor del béisbol, se convierta en la cabeza visible del grupo que ostentará la titularidad de las empresas relativas a la franquicia beisbolera de la plaza Jalisco (correspondiente al área conurbada de Guadalajara y Zapopan), o sea el afamado equipo Charros de Jalisco.

Parece inminente que después de casi un año desde que estalló el conflicto entre grupos de socios de la empresa denominada Holding deportiva de Jalisco y la subsidiaria denominada Juegos y Espectáculos Charros Béisbol, este llegue a su fin, debiendo destacarse la desinteresada y loable intervención tanto del gobernador de Jalisco Ingeniero Enrique Alfaro Ramírez, que sin ser un reconocido aficionado al béisbol actuó con atingencia en favor de la continuidad del deporte Rey invernal a nivel profesional en la entidad, siendo relevante especialmente la labor realizada por el Secretario General de Gobierno -y muy relevante aficionado apasionado del Rey de los Deportes- Maestro Enrique Ibarra Pedroza.

Hay que recordar que el desencuentro al seno de los Charros surgió cuando un grupo de socios acusó de malos manejos en la administración al grupo encabezado por Salvador Ramiro Quirarte Villaseñor, en tanto los señalados tildaron a la contraparte Luis Armando Navarro Peña de haber incumplido crasamente en cuanto a su aportación al capital accionario por no haber aportado lo pactado en especie, o sea el paquete marcario ‘Charros de Jalisco’ y por dicha omisión regatearle calidad de accionista además de endosarle el señalamiento de haber estado a su cargo la polémica administración de la empresa operadora del equipo y sus temas comerciales.

Es de respaldar además que entre las partes en pugna hubo acusaciones mutuas en cuanto a que la mayoría de los accionistas incumplieron en saldar sus adeudos por concepto de patrocinio a sus diversas empresas, as como derivados por obtención de profuso boletaje para los cotejos ordinarios y de pláyoffs así como para todos los eventos internacionales organizados en el estadio panamericano de atletismo habilitado para la práctica del béisbol, como fueron el Clásico Mundial de Béisbol, el torneo preolímpico Premier12 y la Serie del Caribe.

Es menester recordar que tras haber llegado el diferendo a su posible dilucidación en los tribunales locales y federales, así como en instancias de procuración de justicia penal, merced a diversos impulsos legales propiciados por las partes en álgida disputa, -que aún están pendientes de resolución- , no sería fácil elucubrar válidamente sobre la épica en que el conflicto pudiese concluir, de no ser en razón de una negociación propiciada como lo está siendo así, por la fortaleza de buenos mediadores.

Pero más allá del conflicto, lo que debe imperar es el amor al béisbol y el anhelo en cuanto a que el conjunto beisbolero se preserve sólidamente jugando en Jalisco con su nombre tradicional y señero en vez de volver a alejarse o desparecer de la escena local trasladándose a jugar a otra plaza o permaneciendo en la urbe zapopana pero con diverso nombre y diferente franquicia.

Hay que recordar el gran trabajo efectuado por el grupo que encabeza la promoción de patrocinios y la mercadotecnia a cargo de Salvador Quirarte, a fin que la franquicia con la marca Charros fuere exitosamente recibida desde que en 2014 llegó de nuevo en esta su etapa más moderna, ahora como parte del béisbol invernal (la LMP) tras muchos años de ausencia desde que el conjunto debió ser trasladado a Oaxaca siendo parte del circuito beisbolero profesional veraniego -La Liga Mexicana de Béisbol LMB-, volviendo ahora a la plaza del área metropolitana de la capital de Jalisco, generándose la llamada ‘Charromanía’, nombrada así por la gran simpatía que Charros sembró entre la sociedad jalisciense y del occidente del país, fanaticada que les apoyó con su cuantiosa presencia a los cotejos en que desde su inicio participaron los caporales albicelestes campaña a campaña, disfrutando de excelente desempeño deportivo, brindando espectáculo y satisfacciones, hasta incluso lograr el título de campeones en la temporada 2017-2018, lo que tanta alegría brindó a la noble afición, a la que debe reconocerse, se ha mantenido al margen del problema y de alguna u otra forma se ha preservado apoyando a la espera que al resolverse este conflicto el conjunto siga aspirando a renovar el campeonato y continúe luciendo con espectacular labor.

La solución adoptada con la intervención ya mencionada de líderes políticos y los jerarcas de los distintos conjuntos beisboleros que forman la LMP tiende a resultar salomónica si es que como se plantea, todos los actuales accionistas quedan fuera del esquema y es un grupo empresarial distinto el que queda al frente, en este caso el liderado por González Iñigo y quienes con él acudan, habiendo algún trascendido mediante el que se elucubra participaran también como accionistas otros conocidos empresarios jaliscienses, de la industria Inmobiliaria e incluso algún otro foráneo con experiencia en manejo de diverso equipo beisbolero en la LMB.

No se puede dejar de mencionar que en cuanto al nuevo colectivo de entusiastas emprendedores amantes del béisbol que se harían cargo de Charros, aunque se conoce es José Luis Gonzalez Iñigo quien lo encabeza, se ha mencionado por algunos periodistas importantes y en medios usualmente bien informados, que de los accionistas que integran el capital societario actual en las empresas que controlan a Charros, se quedaría participando acompañando al nuevo elenco de emprendedores capitaneados por Gonzalez Iñigo, el joven Carlos Federico Valenzuela Gómez, quién además de su posición de socio minoritario actual en los campiranos también pertenece al grupo que posee la franquicia del equipo denominado ‘Mariachis de Guadalajara’ que juega en la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) el máximo circuito beisbolero profesional jugándose en primavera-verano, lo que se dice está propiciando se oscurezcan las negociaciones, ya que se afirma por enterados, que varios de los socios de las empresas que cederían sus acciones a terceros para dar paso a una nueva agrupación empresarial y se prohíje el acuerdo en que no haya vencedores ni vencidos tras el penoso conflicto, no estarían de acuerdo en ultimar la concertación de no cumplirse el esquema en cuanto a que no permanezca en la nueva integración empresarial a cargo de Charros algún socio del grupo que enajenaría su acervo accionario a los nuevos propietarios del equipo.

Sin dejar de admitir que existe aún la posibilidad de que se trunque el arreglo, acorde al refrán popular que dice que ‘en ocasiones del plato a la boca se cae la sopa’, solo queda aguardar y desear con fervor beisbolero a que transcurran los momentos finales de la negociación y todo sea como se anhela para que los caporales albicelestes de Jalisco puedan seguir cabalgando exitosamente en el juego de pelota profesional que se practica en época invernal en México, esperando que no cundan los nubarrones y la negociación llegue a buen puerto. Y es que siendo como es el béisbol una caja de sorpresas, el deporte en que nada es definitivo hasta que termina (como decía el famoso Timonel señero Yogui Berra : ‘esto se acaba hasta que se acaba!’) queda tener un poco de paciencia y ser optimistas en que podremos seguir disfrutando del béisbol invernal que es el que mucha de la afición que habita en Guadalajara prefiere por su raíces en las ciudades del Pacífico-Norte mexicano y dada la ascendencia de Charros en nuestra comunidad beisbolera.

opinió[email protected]
@salvadorcosio1

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