VUELACERCAS

junio 26, 2021

De Primera a Home

A regañadientes, pitchers son sometidos en la gran carpa

Por Salvador Cosío Gaona

A regañadientes, con berrinches, con enojo, y con enfado, pero los pítchers de la organización de las ligas mayores de béisbol (Major League Baseball -MLB-), han tenido que tomar previsiones antes de ingresar a los campos de pelota para evitar ser pillados por los ampayers, a quienes se les ha otorgado un papel de cazadores y sabuesos en busca de sustancias prohibidas que pudieran ser utilizadas para mejorar el agarre de la pelota, así como la velocidad en sus lanzamientos. Esto, luego de que el pasado 21 de junio entró en vigor la nueva medida que establece revisiones durante los juegos y amerita expulsiones y sanciones hasta por 10 días a serpentineros tramposos.

De acuerdo con esta disposición, los ampayers tanto en Las Mayores como en Las Menores estarán a cargo de monitorear con regularidad a los lanzadores, incluso cuando el manager rival no lo pida, por directriz de la oficina del comisionado de las Grandes Ligas, Rob Manfred.

“Los umpires auscultarán a los abridores en múltiples ocasiones y a los relevistas al final de su primer inning o al ser reemplazado, o lo que sea primero. Las gorras, guantes y las puntas de los dedos serán revisados. Los árbitros también podrán sondear si se percatan de bolas pegajosas o cuando perciban que un lanzador toque el guante, gorra, cinturón, uniforme o cuerpo de una manera que sugiera que está poniéndose una sustancia.

Los peloteros suspendidos por infracciones no podrán ser reemplazados en el róster activo. Los receptores también serán sometidos a inspecciones de rutina e incluso los jugadores de posición podrían ser examinados.

La percepción es que a los pitchers se les fue la mano con las sustancias pegajosas en las últimas temporadas cuando las cámaras de alta velocidad empezaron a reflejar el cómo generaban más efecto al lanzar.

Pero ante la entrada de la regla, ya hay evidencia de que las amenazas de castigos han hecho que los lanzadores dejen de usar las sustancias.

Durante la semana anterior, la relación efecto-velocidad retrocedió a 23.9, a la par de los registros de 2015, según Stacast, el brazo estadístico de MLB. También se reportaron los niveles más bajo de ponches (22.5%) y bases por bolas (8.2%) en una semana esta temporada.

“Los números de la última semana parecen mostrar que el efecto-velocidad está cayendo”, dijo el mánager de los Atléticos de Oakland Bob Melvin. “Creo que todos van a acatar las reglas”.(Associated Press 21/06/21).

Se ha mencionado que lo que molesta a los jugadores no es tanto la medida sino la precipitación para ponerla en marcha, pero hay que recordar que el tema se colocó sobre la mesa desde el inicio de la actual temporada de liga, de manera que tampoco debieran llamarse sorprendidos de la determinación tomada por Major League Baseball de hacer imperativo aplicar la reglamentación.

La medida resulta adecuada porque, -como ya lo había mencionado en una anterior colaboración para Puro Béisbol-, si bien es de todos los aficionados al deporte rey conocido que no pocos serpentineros han recurrido a estas prácticas ilegales durante muchos años, también hay que decir que una declaración en enero pasado de Brian Harkins, ex empleado de los Angelinos de Anaheim, causó gran impacto al revelar que pitchers estrellas han usado sustancias extrañas para mejorar el agarre de la pelota. Según Harkins, las Grandes Ligas tienen evidencias de ello y mencionó los nombres de Gerrit Cole, Corey Kluber, Max Scherzer, Justin Verlander, Félix Hernández, Adam Wainwrigth, lanzadores que estarían implicados.

Brian Harkins pasó casi cuatro décadas con Los Ángeles. Fue despedido después de que los Angelinos supieran a través de una investigación de MLB que proporcionaba una mezcla de sustancias pegajosas a los lanzadores visitantes para ayudarles a tener un mejor agarré con las bolas.

Harkins afirmó que muchos Ángeles usaron su mezcla de resina y alquitrán de pino a lo largo de los años. Mencionó a Troy Percival, Brendan Donnelly, Tyler Chatwood, Kevin Jepsen. Recientemente, Cam Bedrosian, Keynan Middleton, Yusmeiro Petit, Luke Bard, Matt Andriese, Dylan Peters, Jose Suarez y Dylan Bundy.

Dirigentes de Grandes Ligas atribuyen el incremento de ponches y los peores registros ofensivos en más de medio siglo al uso de sustancias para mejorar el agarre de doña blanca.

En marzo de este año, un comunicado de la MLB hizo énfasis en que el uso de sustancias para agarrar la bola no ha disminuido la cantidad de pelotazos. Hasta los partidos del 14 de junio, los lanzadores habían otorgado 853 pelotazos y en las últimas dos temporadas completas (2018 Y 2019) estableciendo un récord histórico, con 1,922 y 1,984, respectivamente.

De tal manera que si bien la aplicación de esta medida dispuesta por el Comisionado de la MLB, Rob Manfred, busca imperar legalidad y equidad en la competencia y está debidamente enmarcada en la normativa, se ha hecho evidente la necesidad de afinar la mecánica para evitar abusos, riñas y enojos, dado que han quedado ya para la posteridad escenas como la de los destacados serpentineros Max Scherzer de Nacionales de Washington y Sergio Romo de Atléticos de Oakland quienes indignados y ofendidos lanzaron sus gorras y guantes al piso, siendo que Scherzer amagó con bajarse el pantalón, y el pítcher mexicano no tuvo reparo en desabotonárselo y bajarlo casi a las rodillas durante el juego del pasado martes 22 de junio frente a Rangers de Texas.

No existen protocolos claros de cómo se deben llevar a cabo las revisiones y se ha visto a lanzadores rodeados y sometidos por hasta cinco jueces como si fuesen delincuentes. También se han registrado abusos de managers exigiendo revisiones como ocurrió con el timonel de Filis de Filadelfia, Joe Girardi, quien en tres ocasiones solicitó revisión a Scherzer derivando en pleito que terminó con su expulsión.

Expresiones como la del experimentado pítcher de Dodgers de Los Ángeles, Clayton Kershaw, tendrían que ser escuchadas tras la defensa que hizo de sus compañeros pidiendo castigos para los managers en caso de que soliciten la revisión y no se encuentre alguna sustancia.

O los pronunciamientos de Zack Britton, relevista de Yankees de Nueva York y Max Scherzer, miembros del subcomité ejecutivo de la asociación de jugadores, quienes pidieron que las revisiones de los ampayers se reemplacen con monitores que inspeccionen a los pitchers en los clubhouses, dugouts y bullpens, por más que podría pensarse en que se preservare la revisión directa en espacio más apropiado y hasta en forma aleatoria, además de escuchar las voces que plantean que la revisión se efectúe también a los receptores, ya que se considera que de poco sirve revisar que los lanzadores no traigan consigo sustancias si las puede portar y untar el receptor y a ellos no los revisan.

El tema es que, sin menoscabo de todo lo anterior, las continuas revisiones rompen el desarrollo del juego, y puede ser usadas estratégicamente por los coaches para distraer atención a fin de beneficiar a su equipo y afectar al contrario arruinado el ritmo del juego.

Pero pese a la polémica desatada en el béisbol de la Gran Carpa, el comisionado Manfred, ha dicho que todo marcha perfecto, desestimando lo ocurrido en el juego de Filis vs Nacionales, y asegurando que “hasta ahora la vasta mayoría de casos, (se han dado) sin esa clase de incidentes”.

Si de apegarse a la legalidad, a la equidad, y a la justicia se trata, nadie debiera estar molesto o cuestionando las revisiones que pretenden otorgarle probidad, nobleza, integridad y pundonor al deporte rey siendo que son principios que debieren imperar por default. Quizá, entonces, lo único que habría que mejorar son los protocolos y luego quizá, comenzar a revisar lo inherente a lo que usan los bateadores, pues también la molestia de los pitchers radica en que sienten se pretende aminorar el dominio del pítcheo y ver cómo se batea más y se genera más espectáculo.

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@salvadorcosio1