VUELACERCAS

febrero 15, 2021

De Primera a Home

Serie del Caribe exhibe el nivel real de México en el Rey de los Deportes

Por Salvador Cosio Gaona

Una vez concluido el mejor certamen de béisbol profesional en Latinoamérica, la denominada Serie del Caribe, celebrada del 31 de enero al 6 de febrero en el recién remodelado estadio Teodoro Mariscal del Puerto de Mazatlán, Sinaloa, los mexicanos debemos aceptar que ese tercer lugar de la clasificación general alcanzado por la selección tricolor, no resulta ni más ni menos respecto al nivel del juego de pelota que tiene nuestra selección y que lo ubica en su justa dimensión, es decir, por debajo de potencias como República Dominicana que merecidamente se llevó el título de la edición número 63, y Puerto Rico, que mantiene su excelente categoría en el Rey de los deportes.

No hubo sorpresas en la contienda; quizá por momentos algunas pinceladas de equipos que pretendieron llegar a lo más alto, pero sin que se les observara la consistencia y calidad en el desarrollo de su juego que sí tienen las selecciones más poderosas que hicieron el 1-2 en el torneo, sin perder de vista, por supuesto, que los seleccionados que acuden a la Serie del Caribe están conformados por el equipo campeón de su respectiva Liga y reforzados con peloteros de otros equipos de su misma competencia.

De ahí que es preciso mencionar los equipos que tuvieron como base los seleccionados participantes, siendo que México acudió con la representación de Los Tomateros de Culiacán que, un día antes del arranque del certamen se coronaron campeones del título de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) el máximo circuito beisbolero profesional que se juega en otoño-invierno, y con jugadores de apoyo proporcionados por Yaquis de Ciudad Obregón, Naranjeros de Hermosillo, Sultanes de Monterrey y Algodoneros de Guasave.

Los otros competidores fueron: República Dominicana (Águilas del Cibao), Venezuela (Caribes de Anzoátegui), Puerto Rico (Criollos de Caguas), Panamá (Federales de Chiriquí) y Colombia (Caimanes de Barranquilla).

Como ya mencionaba, el conjunto de República Dominicana simplemente hizo lo necesario para conquistar el título, y sin tal vez emplearse a fondo porque no fue exigido consiguió finalizar invicto tras un desempeño inmejorable en el certamen y dando cuenta de su similar de Puerto Rico en la final donde dejó una vez más de manifiesto que tiene bien ganado el reconocimiento como potencia mundial en el rey de los deportes.

Puerto Rico que terminó segundo, tuvo la mala fortuna de enfrentar a los quisqueyanos en su debut y en su despedida; en el primer juego cayeron 5-1 y en la final 4-1. Nada más que hacer frente a un rival que lo superó ampliamente en sus dos duelos.

Del representativo mexicano hay que reconocer que mostró su real nivel en cuanto a la calidad del juego de pelota que practica; lejos de las potencias y más en el estatus que mantienen representativos como Venezuela y Panamá a los que el equipo tricolor solo pudo vencer apretadamente.

En algún momento se pensó que Mexico estando en calidad de local y con un conjunto motivado después de haberse coronado campeón un día antes del arranque de la justa caribeña podía haber sido considerado entre los equipos favoritos junto con Dominicana y Puerto Rico, pero aunque tuvo un buen arranque propinando una paliza al representativo colombiano por 10-2, perdió sus duelos frente al conjunto quisqueyano y luego ante los boricuas; luego entonces frente a Panamá logró imponer condiciones y tras vencer apretadamente a Venezuela obtuvo su boleto a la semifinal a donde llegó con una foja de tres victorias por dos derrotas pero fue eliminado por los puertorriqueños y culminó su participación en el tercer sitio de entre los seleccionados nacionales que disputaron el título.

Hay que decir que el conjunto mexicano dirigido por el polémico Benjamín Gil, acusó falta de bateo y en general mostró un limitado juego, teniendo como ya decía, su base en el equipo campeón Tomateros de Culiacán, al que no le alcanzó para seguir avanzando en este certamen, y hubo de conformarse con el tercer sitio de la tabla de posiciones, por encima de Panamá que fue campeón en la edición 61, y de Venezuela que goza de buen prestigio en el béisbol latinoamericano.

En esta edición los países invitados fueron Colombia y Panamá, dado que ya hace algunos años no se ha convocado a Cuba y recientemente se incorporó a Colombia aunque en otras ocasiones se ha considerado a Nicaragua como convidado a esta fiesta caribeña del rey de los deportes.

Aunque habrá quien piense que faltó espectacularidad a esta edición de la justa caribeña, no se puede regatear que hubo emotivos duelos; partidos de poder a poder, equipos que dejaron el alma en el campo y pinceladas con jugadas dignas de los más altos niveles de béisbol.

Sin duda, para quienes tuvimos oportunidad de vivir de cerca el desarrollo de la competencia, podemos resaltar que esta justa culminó con éxito.

La sede para el próximo año ya fue anunciada por parte de la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC); haciendo oficial que corresponderá a República Dominicana albergar la edición 64 el próximo invierno de 2022, y habrá que desearles todo el éxito en espera de que se hayan superado para entonces los embates de la pandemia y se pueda disfrutar a plenitud del rey de los deportes en su máxima expresión latinoamericana.

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