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junio 22, 2020

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POR GILBERTO RUIZ RAZO

HISTORIA.- Tal vez el nombre de Ángel Macías no le diga mucho a las nuevas generaciones. Pero para los amantes del beisbol de hace algunos ayeres, por supuesto que sí. El héroe de La Serie Mundial de Ligas Pequeñas de Williamsport, donde le dio a México un título, el primero, en aquellos años (1957) con un Juego Perfecto, el único que se ha visto en esos juegos hasta la fecha.

HALAGOS.- Evidentemente que la hazaña de Ángel Macías se ha comentado a través de los años, casi 63. El personaje, de Monterrey, disfrutó mucho ese logro. En muchas partes del país, sobre todo donde se practica el rey de los deportes, le han organizado festejos para reconocerle lo que hizo y que hasta la fecha nadie lo ha emulado. Y Macías, por supuesto, se ha dejado querer en todo ese tiempo.

CAMBIA.- Pero la vida cambia de un momento a otro. Y la de Ángel no pudo ser la excepción. La terrible enfermedad de alzheimer ha tocado al gran héroe y ahora la situación se torna complicada. Aunado a una serie de malestares que está viviendo su señora esposa, la situación económica del ex niño prodigio, ha dado un tremendo giro al grado de ocupar la ayuda de los que puedan hacerlo para sufragar los gastos que corren en todo momento.

 CAMPAÑA.- Lo bueno, para la familia Macías Martínez, es que cuentan con un apoyo, que es digno de admirarse, de gentes como su gran amigo y compañero de andanzas en Williamsport, ingeniero José Maiz, ejecutivo de la organización de Sultanes de Monterrey y de José “Monterrey” González, buen cronista deportivo. Los “Pepes” se han solidarizado y han emprendido una campaña, que es de admirarse, para conseguir ayuda mediante aportaciones económicas que ya se están haciendo con depósitos a una cuenta bancaria.

OBLIGADOS.- Pero antes del inicio de esta causa, Ángel se vio en la necesidad de vender su casa e irse a otra que consiguió en renta. Otra, vendieron un rancho que a la esposa le habían heredado. La señora Josefina Martínez ha sido sometida a varias cirugías que la mantienen sin poder caminar. Por fortuna está consciente de lo que les está sucediendo, pero impedida para levantarse de la cama con normalidad.

EJEMPLO.- El caso anterior, y los que se han conocido en recientes meses, deben servir de ejemplo para los jugadores, sobre todo a los que tienen buen sueldo, a emprender la cultura del ahorro. Que tengan conciencia que la carrera de un jugador no es muy longeva. Cuando menos piensan, los años se van rápido y el fin de una gran carrera está tocando las puertas del retiro.

POCOS.- Tenemos, por fortuna, el conocer a ex jugados que llevaron una vida sana, sin excesos y que ahorraron previniendo el futuro. Ya en el retiro, esos ahorros les permitieron poner un negocio y ahora viven sin contratiempo. Otros, aunque no fueron estrellas ni ganaron mucho dinero, ahorraron lo suficiente para combinarlos con una actividad que les permiten vivir de manera decorosa.

FALTAN.- Todo lo anterior nos pone a pensar en lo bueno que sería que hubiera alguien dedicado a tener pláticas con jugadores para asesorarlos en prevenir el futuro. Tal vez les sirva de algo. Y es que hay jugadores que se acostumbraron a un modo de vida, y cuando están en el ocaso de su carrera no aceptan las bajas en su salario que son normales, “porque no les alcanza”. Así como van subiendo de juego y sus honorarios aumentan, sucede al revés al final de su carrera, lógicamente.

TRISTE.- Sin embargo, da tristeza, sobre todo a los que conocemos el beisbol de antaño, conocer historias como la de Ángel Macías y de otros que han sufrido enfermedades que los atacan sin tener el sustento necesario para afrontar la situación. Nombres, ustedes deben recordarlos pues nos referimos a casos que se conocieron meses atrás, o sea recientemente.

HOY.- Y estos momentos deben servir de ejemplos a muchos jugadores que están sin ganar un centavo por la pandemia, salvo la ayuda que tal vez estén recibiendo de su organización de LMB. No es mucha la ayuda, pero algo es algo. Sin embargo, no pocos se están dedicando a otros menesteres para sobrevivir. Eso, tal vez, le abrirá los ojos para valorar su profesión y los honorarios que perciben. Ojalá.

¡¡BUENOS DÍAS!!

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