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junio 14, 2020

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POR GILBERTO RUIZ RAZO

INFAUSTA.- Sí, la mañana de ayer nos despertamos con una infausta noticia. El fallecimiento de Manuel Vélez Murrieta, padre del gerente deportivo de Yaquis del mismo nombre. Apodado el “Mosco” por sus amigos, Vélez Murrieta sufrió, las recientes semanas, quebrantos de salud que lo han llevado a su fallecimiento. Notable deportista en su época, asistió a dos mundiales en softbol y a uno en beisbol.

NOTABLE.- Su carrera en amateur fue notable. Un jugador aguerrido, tremendo bateador, receptor que conocía su trabajo, un líder que siempre buscaba el triunfo. Uno de los mejores en el mundo en el softbol. Reconocido por propios y extraños. Deja, entonces, un grato e inolvidable recuerdo entre los que lo vimos jugar. Entregado y con garra.

ANÉCDOTA.- Algo que ya hemos mencionado, cuando falleció el ampáyer regional Mario Esquer, una la anécdota que algunos deben recordar. En el año de 1980, en el TOG, un 22 de diciembre iba a empezar una serie entre Yaquis y Ostioneros. Los ampayers no hicieron acto de presencia en el estadio y hubo de recurrir a tres personajes ligados con el beisbol, mientras llegaban los jueces enviados por la liga.

NOMBRES.- Y los ampayers fueron Manuel Vélez Murrieta, Mario Esquer y Germán López, mismos que se encontraban en el Tomás Oroz Gaytán. Esquer trabajó atrás de home, López en la primera y Vélez por la tercera. Para la segunda entada arribaron los umpires enviados por la liga. Sus nombres eran Blas Arredondo, Vicente Aceves y Fernando Guerrero.

DESEOS.- Vaya para Manolo Vélez Reyes, gerente deportivo de Yaquis, y a su familia, nuestro abrazo solidario y el deseo de una pronta resignación ante los designios de Dios.

MÁS.- Vaya que causó comentarios los comentarios que hicimos acerca de los batazos largos que se han conocido a través de los años en LMP. Para empezar, el doctor Vicente Arturo Carranza nos dice que él vio uno kilométrico en el “Héctor Espino”. “Lo conectó Bob Darwin al lanzador José “Grandote” Peña. Al término del juego, nos dice, comentó Aurelio Rodríguez, antesalista de Cañeros, que jamás había visto uno tan largo”. Para los que se extrañen que no pongamos como apodo a Peña el de “Peluche”, es que en sus primeros años en la pelota de invierno, se le conoció como “Grandote” al de Chihuahua. Darwin es el que tiene, junto a Ronnie Camacho el record de más bambinazos en este circuito con 27.

Y MÁS.- Luis Abraham Soto, comenta que él vio uno de Gerónimo Gil que pasó por encima de los anuncios de lona. Santana Barrera asegura que con Yaquis vino un rubio de apellido Bush, primera base,  que dio un batazo por el izquierdo que aún  no cae. Juan Zamudio dice que el batazo de Winfield lo presenció y fue muy largo. Chuy Ramírez recuerda el de Doug Devore lo sacó por los espectaculares del jardín derecho “fue un mazazo bestial”. Alguien quien extraviamos su nombre, nos dijo que Danny Walton dio otro espectacular, muy largo.

OTROS.- Para José Alfredo Noriega, el de Willie Aikens es el más largo. “Yo estaba allí, fue por encima de las lámparas y seguía subiendo entre central y derecho. Fenomenal”. Jesús Armando Félix nos dice que para él el batazo de Héctor Espino ha sido el más largo, fue a dar casi a la calle 200, fue muy largo, el más largo que he visto y mire que me tocó ver otros muy largos. Fue en Álvaro Obregón”.

ÚLTIMO.- Ariel Encinas nos escribe para comentar “tengo en mi memoria, un toletazo que conectó un aporreador de Venados de nombre Frank Hortencio, un rubio gigante que vino en los setentas. Yo estaba en la esquina del jardín izquierdo del TOG. La bola al pasar sobre las bardas, apenas se iba elevando y te hago incapié que tengo 50 años viendo a los Yaquis. Puede ser que ese batazo haya volado algunos 600 pies, pues cayó bastante lejos de las bardas. En fin, es cuestión de apreciación”.

OTRO.- El mismo Ariel Encinas nos dice que, para completar el comentario, que para él, Willie Aikens es el mejor jugador que ha venido a Yaquis y LMP. “Porcentaje, poder descomunal, buen contacto a pesar de ser un bateador largo y recuerdo que la mayoría de sus jonrones no eran batazos largos, sino unos verdaderos misiles que salían de líneas, ¡salvajes!. Recuerdo en una ocasión frente a Naranjeros pegó una línea que le brincó el segunda base y la bola venció la barda entre derecho y central, sin bajar su trayectoria. Un verdadero tendedero”.

¡¡BUENOS DÍAS!!

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