Los autógrafos en la época de Babe Ruth

agosto 29, 2018

Lanzando para Home

Cuando se trata de reportar autógrafos, nunca ha habido un firmante más complaciente que Babe Ruth, especialmente cuando los solicitantes de autógrafos eran jóvenes. De hecho, solo hay una instancia registrada de la negativa del Babe a firmar. Eso fue el día del funeral de Lou Gehrig. El ex-director de publicidad de los Yankees, Red Patterson, cubrió el funeral de Gehrig, como periodista deportivo del New York Herald Tribune y recuerda lo que sucedió cuando un gran automovil se detuvo frente a la Iglesia Espiscopal en Riverside, New York y Babe Ruth salió del automóvil. Una multitud de niños se apresuraron hacia el Bambino, pidiéndole su autógrafo, pero Ruth pasó junto a ellos y les dijo: “Lo siento, niños y niñas. Hoy no, solo estoy aquí, para presentar mis respetos.
Hablando de autógrafos, en algunas ocasiones un jugador de grandes ligas, se ha negado a dárselos, John Hancock a un jóven fanático, que más tarde hizo con su igual con resultados interesantes. Un día, a principios de los setenta, los Gigantes de San Francisco jugaron contra los Cachorros de Chicago en el Wrigley Field. En su prisa por abordar el autobus del equipo, el parador en corto de San Francisco, Chris Speier, pasó junto a varios buscadores de autógrafos, entre ellos un joven de nombre Bill Gullickson, que pronto se convertiría en un destacado prospecto de pitcheo de Grandes Ligas.

Cuando Bill, llegó al Big Show, como novato de los Expos de Montreal en 1980, el parador en corto regular del equipo canadiense era Chris Speier y Gullickson relató la historia, sobre el rechazo de Chris, cuando le pidió el autógrafo. Al día siguiente encontró una pelota de béisbol autografiada en su casillero con la firma de Chris Speier.

Con Tommy La Sorda, un incidente similar, terminó de manera diferente. LaSorda tenía 14 años, cuando el pitcher de los Gigantes Buster Maynard, se negó a firmar un autógrafo para LaSorda, después de un juego en Filadelfia. Al pitcher Maynard lo bajaron a Ligas Menores y se enfrentó a LaSorda, un pitcher jóven que no había olvidado lo que pasó años atrás. Cuando Maynard se enfrentó a batear contra LaSorda, lo ponchó con tres lanzamientos y Maynard, nunca supo, porque festejó tanto ese ponche. Cuando LaSorda llegó de manager con los Dodgers, les platicó la historia a sus jugadores y les dijo que no hay que negar un autógrafo a los niños o jóvenes que se lo pidan, porque les puede pasar algo similar…Después más lanzamientos.