Juan Castro y Juan Navarrete; frenan a Sergio Romo

diciembre 23, 2018

Tirabuzón

CIUDAD DE MÉXICO.-Desde que sorprendió a propios y extraños, diría el clásico, dejando un empleo con los Dodgers de Los Ángeles– “coach de control de calidad”–, el ex bigleaguer Juan Castro no había visto la suya en la farándula a la que con tanto esmero ha dedicado su vida.

Primero, tuvo un desencuentro  ventilado en los medios con su nuevo patrón, Alberto Uribe, quien le ofreció  el “oro y el moro” para “repatriarlo” y ponerlo en un importante cargo ejecutivo en la oficina de  los Toros de Tijuana.

Y, después, tras aparecer a cuadro en varias ocasiones con el presidente Andrés Manuel López Obrador, aceptó dirigir a los “Caballeros Águila de Mexicali”, como reemplazo del venezolano Luis Sojo7-9) y donde  rendía justo .500 (12-12), cuando lo sacrificaron.

En su nueva encomienda, “coordinador de infield” en todos los niveles de los Filis de Filadelfia, ya no estará de tiempo completo en la gran carpa, pero tendrá sus contactos cercanos con los legionarios del elenco grande que tiene al frente a Gabe Kepler.

La labor de Castro es similar a la que realiza desde hace algunos años con los Atléticos de Oakland, el ex jugador de cuadro y ocasional manager en la Mex-Pac, Juan Navarrete, quien todavía no es confirmado para 2019.

EN Culiacán (2/3, 3h, 3c, 1b, 1k), una de las peores actuaciones del ligamayorista Sergio Romo (0-1, 3, 3.18) en sus tres incursiones con los Charros de Jalisco, desperdiciando la oportunidad de rescatar una victoria que necesita su equipo, inmerso en la cerrada carrera por la calificación.

Otra: el actual agente libre en el Big Show fue perjudicado por error del campo corto Amadeo Zazueta que, definitivamente, cambió el curso de una batalla  en la que durante 8 innings, los campeones defensores fueron blanqueados.

Una más: la base por bolas concedida por Romo a Sebastián Elizalde y que fue la voz para el letal ataque, resultó la primera a su cuenta en su estancia con los Charros en la Liga Mexicana del Pacífico, en 21 innings y un tercio.

LOS Yaquis de Ciudad Obregón despidieron con pesar y afecto al panameño Chelsor Cuthbert (.239, 6, 30), ligamayorista entregado en cuerpo y alma a la causa—participó en 56 juegos en la antesala–, hasta que los Reales de Kansas City ordenaron parar, luego de firmarlo por un año y casi un millón de dólares.

Para intentar cubrir ese hueco, la directiva de la tribu desempolvó al tercera base de los Diablos Rojos, Emmanuel Ávila (.200, 0, 2), inactivo desde el 27 de octubre  y que siempre ha sido un elemento cumplidor.

Un periodo de casi tres meses en el que Ávila busco otros horizontes, concretamente, breve aventura por la Liga Nicaraguense, importado por los Tigres de Chinandega y de la que se suponía regresó lesionado.

“INYECTÓ con su trabajo una mezcla refrescante de humildad, riesgo, honestidad y responsabilidad”. ¿Quién lo dijo? A) El Boston Glove, en su editorial. B) Comunicado de los Dorados de Sinaloa, sobre Diego Armando Maradona. C) El nuevo ministro  de la Suprema Corte, Juan Luis González Carrancá, hablando de su antecesor jubilado, José Ramón Cossío.

La respuesta: El  diario Boston Glove al destapar al manager de los Medias Rojas, Alex Cora, como “Persona del Año, premio compartido con Ayanna  Pressley, primera legisladora afroamericana en la historia del estado de Massachusetts.

OBSERVACIONES.- Entre los pocos americanos que quedan en la cariberizada LMP, apunten a Dennis O’Grady (5-1, 2.38), lanzador de liga independiente que por varias lunas “picó piedra” en las filiales de los Padres de San Diego. En sus pasadas dos aperturas, el diestro solo toleró 1 carrera limpia en 14 innings… Hoy se cumplen 47 años del trágico fallecimiento de Zelman Jack, prospecto que los Piratas de Pittsburgh enviaron a los Algodoneros de Guasave, para la edición 1971-1972, cuando los hoy marginados del circuito obtuvieron el único banderín de su historia. Jack perdió la vida al caer de la barda de un bar, a las afueras de la ciudad.

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