EN LA PELOTA

noviembre 4, 2020

En la Pelota

Antes de ser cura, Allan Travers, con el uniforme de los Tigres. -o-o- Allan Travers, ya con la sotana, pero siempre amante del beisbol, pelota en mano. /// El único sacerdote en Grandes Ligas

Coral Gables, Florida (VIP WIRE)

“El buen humor es el mejor traje que se puede vestir en sociedad”… William Makepwace Tckeray, novelista inglés.-

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Hoy, como todos los miércoles es Día del Correo. ¿Informaste desde dónde escribes?

Luis M. Hernández, de El Doral, pregunta…: “¿Es verdad que un sacerdote católico lanzó en Grandes Ligas?”.

Amigo Lucho…: Es cierto que antes de ordenarse, un sacerdote jesuíta había lanzado en Grandes Ligas, con los Tigres de Detroit. La historia es muy interesante.

Su nombre era Aloysius Joseph (Allan) Travers, también conocido como el Reverendo Aloysius Stanislaus Travers, nacido en Philadelphia, en 1892.

El 15 de mayo de 1912, cuando los Tigres visitaban a los Yankees, uno de los espectadores, Claude Lueker, le gritó a Ty Cobb que era mitad negro, lo que para la época, de tanto racismo, era un insulto. Cobb se montó en las tribunas y golpeó a Lueker.

El presidente de la Liga Americana, Ban Johnson, suspendió indefinidamente a Cobb. La siguiente serie de los Tigres era en Philadelphia, como visitantes de los Atléticos. Pero todos los jugadores decidieron declararse en huelga en solidaridad con Ty Cobb.

Entonces Johnson advirtió al propietario de los Tigres, Frank Navin, que lo multaría con cinco mil dólares por cada vez que no jugaran. El mánager de los Tigres, Hughie Jennings, fue a buscar por las calles de Philadelphia jóvenes que quisieran jugar en Grandes Ligas y les pagaban 25 dólares por juego.

Entre los reclutados estuvo Allan Travers, entonces en sus 20 años de edad, a quien le pagaron el doble, 50 dólares, porque iba a ser el pitcher. Estudiaba en el St. Joseph´s College, donde, de paso, tocaba el violín de la orquesta. Había jugado beisbol, pero jamás como lanzador.

En la tarde del 18 de mayo 1912, el joven Travers se convirtió en el pitcher abridor de los Tigres, frente a 15 mil 201 espectadores en el Shibe Park, de Philadelphia. Enfrentó al equipo dos veces ganador de la Serie Mundial, 1910 y 1911, en cuya alineación aparecían Frank (Home Run) Baker, Eddie Collins y Stuffy McInnis.

Tiró el juego completo, le conectaron 26 incogibles, dejó a un bateador strikeout, concedió siete bases por bolas, le anotaron 24 carreras, 14 limpias, y enfrentó a 50 bateadores. Perdió 24-2.

El record del único cura bigleaguer, 0–1, efectividad 15.75 y promedio de bases por bolas más incogibles por inning, 4.13.

Travers murió en el Hospital Misericordia, de Philadelphia, en 1968, a los 75 años.

Por los Tigres también jugaron esa vez, el mánager, Hughie Jennings, entonces de 43 años, y los coaches Joe Sugden (41) y Deacon McGuire (48), tres que habían tenido brillantes carreras como bigleaguers.

La huelga terminó cuando Johnson amenazó con expulsar del beisbol a todo el róster.

Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.

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