Diego Maradona y los Tomateros

octubre 10, 2018

Tirabuzón

CIUDAD DE MÉXICO.- Nacidos libres en 1970, heredando la  franquicia de aquellos Pilotos de Seattle que solo participaron en 1969, los Cerveceros de Milwaukee se alistan para recibir el viernes a los  Dodgers de Los Ángeles, para una serie de playoff—en este caso, de campeonato–  que jamás ojos humanos vieron.

Tercera al hilo para los californianos que buscarán repetir en la Serie Mundial, lo que no consiguen desde 1977 y 1978, cuando en ambas mordieron el polvo frente a los Yanquis de Nueva York de Reggie Jackson y compañía.

Para los Cerveceros será su tercera y primera desde 2011 en que fueron dejados en la vía por los  Cardenales de San Luis (4-2), precisamente, sus rivales y verdugos en su único Clásico de Otoño de  su historia, en 1982, representando a la Liga Americana que abandonaron en 1997.

DESDE el ciclo pasado, el toletero  Luis Juárez  amagó con no reportar a Águilas de Mexicali, debido a  problemas en la espalda y porque los Sultanes de Monterrey le recomendaron descanso. Finalmente lo hizo, lo que habría molestado en la oficina regia que, sorpresivamente, decidió cambiarlo a Leones de Yucatán.

En vísperas del arranque de la actividad 2018-2019, los fronterizos recibieron el parte clínico del robusto sinaloense, tras someterse a una cirugía a la cual había sacado la vuelta, poniendo fin a frenética actividad fecunda y creadora.

Y es que no obstante los malestares, Juárez se aventó, muerto de la risa, los dos torneos de la Liga Mexicana y, de pilón, aceptó el patriótico “tour”  a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Colombia, donde a duras penas, el “tricolor” alcanzó boleto para un repechaje, rumbo a los Juegos Olímpicos.

POCO se ocupan del béisbol y cuando lo hacen es para echar tierra  al pasatiempo rey. Viene a cuento porque en una nota del Universal de la CDMX, se lee un encabezado que a la letra dice: “Usan a Maradona para llenar estadio de Tomateros”.

Nada más fuera de la realidad, desde una óptica profana, alias ignorante, del centro del país, aunque se sospecha de algún malintencionado del rumbo detrás del reporte que a no dudar engañó a más de tres.

En Culiacán se sabe que después del meteórico  ascenso a primera división de los Dorados de Sinaloa, allá por 2004, su inmueble no reporta boletos agotados ni llevando a Santa Claus o, poniendo a dos féminas a luchar en el  fango.

Ahora que, si los Tomateros  de la pragmática familia Ley, amos y señores de la taquilla en la liga, invitan a su  inauguración al ídolo del futbol mundial, los detractores de la LMP tendrán más motivos para seguir odiándola

EL béisbol japonés bajó ayer el telón de su extenso rol regular y en lo inherente a la disminuida representación mexicana, el único con actividad regular, luego de la suspensión a Japhet Amador (.269, 20, 42), el primera base de la doble nacionalidad, Efrén Navarro (.276, 3, 25) viene de regreso al quedar eliminados los Tigres de Hanshin.

Y uno más, también México-estadounidense, el relevista que lanzó para los Toros de Tijuana en el 2018.1, Jason Urquidez (0-0, 5.06), registró poca acción para las Golondrinas de Yakult, que si calificaron.

A Navarro lo anuncian una vez más los Naranjeros de Hermosillo, pero su arribo fue diferido para la segunda vuelta del calendario que empezará a correr el viernes 12 con un par de veladas: Tomateros-Mayos de Navojoa en Culiacán y Naranjeros versus Águilas en Mexicali.

OBSERVACIONES.-  Los Naranjeros de Hermosillo trajeron nuevamente y con etiqueta de bigleaguer,  al jardinero Eric Young, hijo, quien en 35 juegos, dejó cifras de .327, 3 jonrones y 20 impulsadas en  2016-2017. En las Mayores, en 2018, bateó .248 con 1 bambinazo, 8 empujadas y 5 robos para los Ángeles de Anaheim, en 41 juegos… De acuerdo al colega Eduardo Almada (Pasando la Bola), la LMB intentó persuadir, incluida amenaza de un veto para 2019, a sus umpires para que no reportaran a la Mex-Pac, ofreciéndoles trabajo en la Academia de El Carmen, Nuevo León. La mayoría ya se encuentra en Guadalajara, nueva sede del circuito invernal. Para pensar que alguien ya necesita una visita al diván del psiquiatra.

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