Connie Mack, un manager legendario

marzo 25, 2019

Lanzando para Home

Se acercaba el final de la temporada de 1929 y los Atléticos de Filadelfia del venerable Connie Mack, ya tenían asegudado el banderín, pues su más cercano perseguidor los Yankees de Nueva York, no podían alcanzarlos. Una mañana llegó a las oficinas del club, el pitcher Howard Ehmke y le rogó al señor Mack que le diera la oportunidad de lanzar en la Serie Mundial. “Mr. Mack en éste brazo viejo hay todavía una victoria grande”, le dijo Ehmke, que no era de sus pitchers estrellas en esa temporada, pues Lefty Grove, George Earnshaw y Rube Walberg eran sus estelares. “Muy bien, Howard”, dijo Mack. “Cuando los Cachorros vengan a jugar contra los Filis, los observas muy detenidamente. Checa a todos sus bateadores y anota sus defectos, pero no se lo digas a nadie, ya que tu serás el pitcher abridor en la Serie Mundial”.

Cuando el clásico se inició en el Wrigley Field de Chicago el 8 de Octubre de 1929, a todo mundo sorprendió que Connie Mack pusiera a pitchar al veterano de 35 años, Howard Ehmke con récord de 7-2. Los mismos Cachorros comentaban que se habían preparado para enfrentarse al velocista Lefty Grove, en cambio les ponian a Ehmke, que era todo lo contrario. Se trenzó en duelo con Charlie Root y durante seis entradas el marcador fue 0-0, pero en la séptima los Atléticos anotaron una con largo cuadrangular de Jimmie Foxx entre izquierdo y central. En la novena fabricaron dos más con sencillo productor de Bing Miller y en el cierre le hicieron la única anotación a Ehmke y fue sucia. El out 27 para Ehmke fue un ponche sobre el emergente Chuck Tolson, siendo el número 13 del juego, imponiendo nuevo récord de ponches en un juego de Serie Mundial. En el quinto juego que fue el último de nuevo subió al montículo Ehmke, pero ahora no tuvo tanta fortuna y abandonó el montículo después de tres entradas y dos tercios, con seis hits, dos carreras y ningún chocolate. El juego lo ganaron los Atléticos por 3-2, anotando todas sus carreras en la novena entrada y la victoria para Rube Walberg que realizó un estupendo relevo de solo dos hits y ninguna carrera.

Muchos años después, cuando se estaba celebrando la Serie Mundial de 1953, Ehmke en compañia de su esposa se encontraba viajando por carretera, cuando iba escuchando el juego que celebraban los Dodgers y los Yankees en el Ebbetts Field de Brooklyn y el pitcher Carl Erskine de los “Vagabundos” estaba ponchando “Mulos” a diestra y siniestra. Exactamente a la mitad del juego, los Yankees ya habían saboreado 7 ponches, pero ganaban por 1-0. En el cierre los Dodgers le empataron a Vic Raschi y en la sexta se fueron arriba con hit productor de Jackie Robinson. Los pupilos de Casey Stengel empatan en la octava, pero en el cierre un jonrón de Roy Campanella los pone arriba otra vez.

En la novena entrada, llevaba 12 chocolates el pitcher Erskine y estaba a uno de empatar la marca de Ehmke. El emergente Don Bollweg es ponchado para el número trece y otro emergente Johnny Mize por el pitcher Raschi, es ponchado para el chocolate 14 y con ello romper la marca de Ehmke. Después de sonreírse un poco al escuchar al cronista que dio a conocer la noticia del ponche 14, Ehmke trató de prender el carro y continuar su marcha por la carretera, pero la batería se había bajado, por tener tanto tiempo prendido el radio…Después más lanzamientos.