CHARLANDO DE BEISBOL

Por Rodrigo Robles / @rodrigoroblesb

Baldomero “Melo” Almada

Veracruz, Ver., MÉXICO. – “El beisbol no es un deporte que se pueda jugar solo”, CURT SCHILLING. –

** PRIMER MEXICANO EN MLB. – Nació en Huatabampo, Sonora el siete de febrero de 1913 y obligados por la situación laboral de su papá, desde la edad de dos años se fue a radicar con su familia a Los Ángeles, California, y fue allí donde comenzó a jugar beisbol.

Los primeros reportes de scouteo que se saben de él describieron a un jugador espigado con sus 1.83 mts. de estatura, con gran velocidad, apenas pesaba 77 kilos de peso, incluso destacaba en el colegio en pruebas de atletismo. También que era un bateador de contacto, además poseía una habilidad extraordinaria para fildear en cualquiera de los jardines.

Una vez graduado de Los Ángeles High School se fue a jugar a una liga de desarrollo con el equipo de los Indios de Seattle donde se convirtió en un gran prospecto y fue firmado por Edward Trowbridge Collins Sr. entonces gerente general de los Medias Rojas de Boston el dos de julio de 1932 por $40 mil dólares y un jugador (Freddie Muller).

En Grandes Ligas debutó el viernes ocho de septiembre de 1933 en el mítico Fenway Park, ese día alineó en el jardín central y como primero en el orden al bate. En su primer turno recibió la base por bolas, cortesía de Tommy Bridges, pitcher abridor de los Tigres de Detroit, el rival de los Medias Rojas en una doble cartelera esa tarde-noche.

Su compañero Billy Werber, ubicado como segundo en la alineación recibió también la base por bolas por lo que Almada avanzó a la segunda base. Llegó a la antesala con toque de sacrificio del tercero en el orden, aunque un error en la jugada dejó la casa llena para que el cuarto bate Roy Cleveland Johnson que con rola a las paradas cortas permitió anotar a Melo su primera carrera.

El primer ponche llegó en su segundo turno al bate. En el cierre del cuarto episodio Baldomero tomó tercer turno al bate y conectó el primer imparable de su carrera hacia el jardín derecho.

Más tarde, durante la séptima entrada bateó una rola al campo corto, por lo que fue puesto out. Todavía alcanzó un turno en el noveno rollo, sacó un rodado a la segunda base y fue el out 26 del juego. Se fue de 4-1.

Así transcurrieron los primeros turnos de un jugador mexicano en el beisbol de las Grandes Ligas, el primer imparable, también el primer ponche y los primeros dos rodados.

El histórico primer juego tuvo una duración de una hora con 35 minutos fue ganado por Detroit, no obstante Boston se acercó peligrosamente en el noveno inning cuando Smead Jolley conectó cuadrangular solitario para colocar la pizarra definitiva de cuatro carreras a tres. Ese mismo día transcurrió el segundo juego en el que curiosamente la pizarra fue idéntica al primer compromiso y Melo Almada se fue también de 4-1.

El primer jonrón de Melo y por ende de cualquier mexicano en el “Big Show” aconteció el 23 de septiembre en contra de Herb Pennock de los Yanquis de Nueva York. Fue un juego en el que se fue de 2-2, con tres anotaciones.

Se mantuvo por espacio de siete temporadas (1933-1939), a parte de Boston también defendió la causa de los Senadores de Washington, los Cafés de San Luis y culminó con los Dodgers de Brooklyn. Bateó .288, con 706 hits en 2483 veces al bate.

Lo más rescatable de su carrera ocurrió en 1938 cuando lideró a la Liga Americana con 158 sencillos, un récord para jugadores latinos que perduró 31 años hasta que el dominicano Mateo Alou lo alcanzó y superó en 1969. Sus 197 hits fueron marca latina hasta que en 1961 lo superó el puertorriqueño Roberto Clemente con 201.

Asimismo, 1938 fue el año en el que se convirtió en el primer latinoamericano en anotar 100 carreras en una temporada. Otro récord que estableció fue el de 29 juegos conectando de hits, estuvo en su poder por 32 años hasta que el puertorriqueño Rico Carty lo superó en 1970.

Actualmente posee la marca de anotar nueve carreras en un día, aconteció en una jornada doble celebrada el 25 de julio de 1937 en contra los Senadores en el Estadio Sportsman’s Park lll de Missouri.

Fue entronizado al Salón de la Fama del Beisbol Profesional Mexicano en 1971, y falleció a los 75 años de edad el 13 de agosto de 1988 en Caborca, Sonora, víctima de una afección cardíaca.

“Otros escribirán desde la cabeza, pero él escribe desde el corazón, y el corazón siempre le entiende”, WASHINGTON IRVING en “La leyenda de Sleepy Hollow y otras historias”. –

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