CHARLANDO DE BEISBOL

Por Rodrigo Robles / @rodrigoroblesb

Con H de Home Run

Veracruz, Ver., MÉXICO. – “Se debe ser un hombre para jugar al beisbol de por vida, pero también debe de existir un pequeño niño dentro de ti”, ROY CAMPANELLA. –

** CON H DE HONOR. – La primera ocasión que escuché el nombre de Homar Rojas fue en la voz de Don Roberto Kerlegand un 25 de agosto de 1994 gracias al sonido local del extinto y añorado Parque Deportivo del Seguro Social de la Colonia Narvarte en la Ciudad de México. Era la primera ocasión que quien esto escribe pisaba  lo que era la catedral del beisbol en nuestro país.

Entonces yo contaba con 16 años de edad, era la primera ocasión que viajaba solo a la Ciudad de México procedente de Oaxaca, mi tierra natal. Un tío político que trabajaba como ejecutivo de cuentas en conocido banco patrocinador de los Diablos Rojos tenía acceso a un palco.

De tal suerte que uno de los compañeros de trabajo del tío iba a ausentarse porque ese día estaba programado el nacimiento de su primer hijo, por lo que había un boleto disponible.

“Arréglate y trae una chamarra que nos vamos al beisbol”, vocifero el tío desde su auto. “No podemos llegar tarde porque hoy es la final”.

Desde nuestro acceso al parque la magia me envolvió. Las luminarias, la alfombra verde, un lleno inusitado, el cielo con tonos rojizos, era algo semejante al paraíso, una atmósfera que no he vuelto a sentir en ningún otro parque de pelota.

Recuerdo que se jugaba el séptimo juego de la Serie Final, los Sultanes de Monterrey iban arriba en la pizarra al llegar la parte baja del octavo episodio. Por los del Norte trepó a la lomita el moreno estadounidense Dennis Powell y otro moreno, pero dominicano, Bernie Tatis lo recibió con imparable. Powell apretó el brazo y dominó a los dos siguientes en el orden el bate.

Justo en ese momento Don Roberto Kerlegand, con su siempre singular estilo presentó al de Villas de Santiago. “Al Bat, Hooomaaar Rooojaaas, Rojas, receptor”. Homar le dio vida a la “Marabunta Roja” al conectar de hit.

Lo que sucedió después fue apoteósico , José Luis “El Borrego” Sandoval pegó doblete productor de la segunda carrera por todo el jardín izquierdo y Homar Rojas quedó anclado en la antesala representando la carrera del empate, el “Borrego” la del triunfo y la del título.

El “Grandote” de Santa Ana, Sonora, Marco Antonio Vázquez, entonces manager de los Diablos Rojos tomó la decisión de mandar a Rogelio Cobos como bateador emergente en lugar del zurdo Roberto Carlos Méndez.

Cobos encumbró el momento cuando atizó batazo de dos esquinas, una raya quemante por toda la línea del jardín izquierdo que fue imposible detener para José Tolentino que cubría la inicial, entonces Homar anotó la del empate y José Luis la que le dio la vuelta a la pizarra. Se fraguó en ese momento el gallardete número 11 en la historia de los “Demonios Escarlatas”.

Transcurrieron algunos años y durante el receso previo a la campaña de 1998, la directiva de los Guerreros de Oaxaca encabezada por Vicente Pérez Avella y Roberto Castellón anunció la incorporación de Homar Rojas proveniente de los Leones de Yucatán a cambió del primera base Marco Antonio Romero y fue entonces que tuve la oportunidad de tratarlo.

En Oaxaca vivió sus últimas siete temporadas como jugador activo, ganándose el cariño de la afición  de la “Verde Antequera”. La directiva no dudo en darle la alternativa como manager durante la temporada 2005. Los Guerreros tuvieron récord de 57 victorias por 50 descalabros e ingresaron a playoffs. Fueron eliminados por Yucatán en siete juegos, incluyendo la proeza del Juego Perfecto de Óscar Rivera.

Para finales de 2005 recibe la oportunidad de dirigir a los Yaquis de Ciudad Obregón en la Liga Mexicana del Pacífico.

Para el concurso del 2006 obtuvo su primer reconocimiento como estratega al ser declarado “Manager del Año” al conducir a los “Bélicos” a postemporada con marca de 66 éxitos y 44 derrotas. Fueron eliminados en la primera fase en seis juegos por los Tigres de la Angelópolis.

Fue en la Temporada 2007-2008 de la LMP que se consagró como campeón al conducir al título a los Yaquis al vencer cuatro juegos a uno a los Venados de Mazatlán, su actual equipo, en donde funge como coach de banca.

Homar, hoy por hoy es el hombre del momento, y lo merece.

“El ascensor hacia el éxito no esta disponible. Tienes que usar las escaleras, una a una”, JOE GIRARD. –

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