CHARLANDO DE BEISBOL

Por Rodrigo Robles / @rodrigoroblesb

Pitcheo, el nombre del juego

Veracruz, Ver., MÉXICO. – “Pueden haber personas que tengan más talento que tú, pero no hay excusa para que alguien trabaje más duro que tú”, DEREK JETER. –

** EL PITCHEO GANA CAMPEONATOS. – Que los Leones de Yucatán salieron con dos juegos en la bolsa de la casa de los Toros de Tijuana tiene una explicación sencilla: pitcheo abridor sólido y cuerpo de relevo intratable.

Es el mismo argumento que explica su recorrido desde el inicio de los playoffs hasta conseguir el trofeo “Aro de Pelota” de la Zona Sur, donde dieron cuenta de El Águila de Veracruz primero, de los Olmecas de Tabasco después, y por último de los Diablos Rojos del México.

“Pitcheo, es el nombre del juego” reza una frase popular entre los que gustan del “Rey de los Deportes”, dando por sentado que el pitcheo es clave para ganar. En ese mismo tenor varios analistas y comentaristas suelen expresar “el bateo gana juegos, pero el pitcheo gana campeonatos”.

Seguro existirán quienes argumenten que con bateo y pitcheo es insuficiente, entonces habrá que otorgarle un porcentaje considerable a la defensa. Para ejemplificar tal caso se recuerda al inicialista de los Medias Rojas de Boston, Bill Buckner, cuando en plena Serie Mundial de 1986 se le escapó entre las piernas un rodado.

Ese fue siempre el estigma de Buckner, nadie le recuerda por haber jugador en las Mayores por cuadro décadas o por consumarse como Campeón Bateador en 1980 con los Cachorros de Chicago. Sino ese error que aconteció cuando los Medias Rojas estaban a únicamente un out de coronarse campeones mundiales y cuando la pizarra les favorecía cinco carreras a dos en el décimo inning.

Los equipos campeones son quienes logran un equilibrio adecuado considerando esas tres ecuaciones y otras más, pero nadie resta la importancia que tiene el pitcheo. Si un serpentinero hace un trabajo considerable, entonces su defensiva podrá realizar favorablemente su trabajo, sus compañeros a la ofensiva podrán sentirse menos presionados por buscar tantas carreras.

Caso contrario, ante la ausencia de buenos brazos, los jugadores a la defensiva se emplean a fondo para capturar los batazos, los bateadores por su parte tendrán la necesidad de fabricar una mayor cantidad de carreras para tener la posibilidad de ganar el juego.

Los Leones son quienes lideran el departamento de pitcheo colectivo en la fase de postemporada con una efectividad de 3.17, es el cuerpo monticular al que menos se le embasan, su WHIP es de apenas 1.25. En pocas palabras, sus lanzadores saben colgar ceros.

En el primer juego de la Serie del Rey el dominicano Radhames Liz entregó cinco entradas de labor, y aunque permitió siete imparables y aceptó par de carreras, el relevo de Dalton Rodríguez, David Gutiérrez, el venezolano Enrique Burgos y el cerrador estadounidense Josh Lueke llevaron la nave a puerto seguro.

En el plano ofensivo, la clave fue el cuadrangular de tres carreras de Sebastián Valle en la apertura del fatídico séptimo episodio.

El cubano Yoanner Negrin lució una vez más en el centro del diamante, lanzó por espacio de siete innings, aceptó una carrera y permitió seis imparables. David Gutiérrez y Lueke fueron reutilizados por el manager Luis Matos y colgaron dos ceros más para asegurar el triunfo siete carreras por una.

Gutiérrez lleva 1.2 innings de labor y un total de tres ponches. Lueke sigue tumbando caña, labor de dos episodios y cuatro pasados por los strikes. Una labor fenomenal. De los 14 ponches en total que han recetado las “Fieras” en los dos duelos, nueve le corresponden al cuerpo de relevo.

En el segundo compromiso, ofensivamente el traje de héroe se lo ciñó ahora el antillano Yadir Drake con su “Grand Slam” en el quinto episodio.

La situación para los peninsulares es favorable porque van a casa y soltarán a dos auténticos doberman güeros, Jake Thompson y Casey Harman.

Thompson tuvo su última salida el pasado 30 de agosto en el Kukulkán, doblegó a los Diablos Rojos al pitchear seis entradas de dos carreras, pero de apenas tres imparables permitidos. Además fue al pitcher al que menos se le embasaron los diferentes equipos durante la campaña regular (WHIP 1.07). Si la situación se le complica a Yucatán, es a quien le correspondería lanzar en un eventual séptimo compromiso.

Para el cuarto juego está programado Casey Harman que en su última salida salió sin decisión, pero dos de los cuatro hits que permitió fueron jonrón, ambos del venezolano Yangervis Solarte. En la serie frente a Tabasco ganó en sus dos aperturas.

“La invariable marca de la sabiduría es ver lo milagroso en lo común y corriente”, RALPH WALDO EMERSON. –

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