CHARLANDO DE BEISBOL

Por Rodrigo Robles / @rodrigoroblesb

Veracruz, Ver., MÉXICO. “El beisbol se trata de talento, trabajo duro y estrategia. Pero en el nivel más profundo, se trata de amor, integridad y respeto”, PAT GILLICK. –

** EL “NEGRO” ESCARLATA. – Miguel Arturo Ojeda Siqueiros fue un jugador insignia de los Diablos Rojos del México, el equipo al que ahora dirige en la Liga Mexicana de Beisbol, pero también de los Venados de Mazatlán en la Liga Mexicana del Pacífico.

Su calidad lo condujo al beisbol de Grandes Ligas entre 2003 y 2006 con equipos como los Padres de San Diego, Marineros de Seattle, Rockies de Colorado y Rangers de Texas.

El también llamado “Negro de Guaymas” tuvo su primera experiencia como manager en la temporada del 2013 con los Diablos Rojos, a quienes en 2014 los condujo a conquistar su campeonato número 16, el último hasta el momento para ellos.

A principios del 2018 fue anunciado como copropietario de los Generales de Durango, pero después de las dos temporadas de ese año, decidió hacerse a un lado y el 20 de noviembre fue nombrado presidente adjunto de los “Pingos”.

Después de esa breve etapa como directivo, Miguel Ojeda regresa al terreno de juego para la campaña 2021, cumpliendo de tal manera con su tercera etapa como manejador del club “Rojo” tras su paso del 2013-2015 y 2017.
Dentro de su cuerpo técnico es apoyado por dos elementos que anteriormente también fueron dirigentes de los Diablos: José Luis “Borrego” Sandoval y Víctor “Flamingo” Bojórquez que desde 2013 son los únicos que ha tenido la organización.

En su reciente visita al Puerto de Veracruz se recordó su etapa por el beisbol de las Mayores, entre ellas la del 2006 cuando tuvo la oportunidad de jugar 25 juegos con los Rockies de Colorado, con quienes bateó un porcentaje de .230 con dos jonrones y 11 impulsadas. Posteriormente fue enviado a las menores el dos de junio. Después fue prestado al México con quienes tuvo un porcentaje de .316 con dos cuadrangulares y 11 carreras remolcadas en 27 juegos.

En uno de esos 25 juegos con Colorado, el “Negro” guaymense fue testigo de la historia, exactamente el 28 de mayo de 2006 en San Francisco, vio atras del plato a Barry Bonds batear su jonrón 715 con el que superó a Babe Ruth en el segundo puesto de la lista de jonroneros de todos los tiempos.

“Normalmente nos decían que lo evitaramos”, dice Ojeda de Bonds. “Si pudiéramos evitar enfrentarlo sería mejor, sobre todo en una situación en la que te pudiera haber ganado un juego con hombre en base, nos aconsejaban darle la base por bolas. Ese era el reporte de scouteo que teníamos de él”.

Eran las 2:14 de la tarde cuando en el cuarto inning Bonds bateó un ofrecimiento del sudcoreano Byung-Hyun Kim, una pelota que viajó 1,355.64 metros por todo el jardín central y cayó sobre una plataforma, antes de que Andrew Morbitzer de 38 años de edad agarrara la esférica por la cual recibió 220,100 dólares en una subasta, algo así como $4,389,234.20 pesos mexicanos.

“Afortunadamente íbamos ganando el juego seis a una”, recordó Miguel Ojeda. “Barry Bonds bateó con uno en base, si daba el jonrón no era importante para mí equipo, era importante para él, por su récord. Nosotros terminamos con el triunfo en ese juego tan especial 6-3”.

Visiblemente emocionado por rememorar el acontecimiento, Ojeda narra con lujo de detalle todo cuanto aconteció en ese memorable día en el AT&T Park, ahora llamado Oracle Park de San Francisco.

“Son recuerdos bonitos”, exclama el ahora manager del México. “Nadie quiere estar en un récord en contra, pero al ver la pelota venir de la mano del pitcher hacía mí, ver cómo celebraba y la gente se le entregaba, hasta ganas me daban a mí de abrazarlo y felicitarlo, somos profesionales, es lógico que eso no sería bien visto. Son recuerdos que se quedan siempre conmigo y que voy a recordar toda la vida”.

En su paso por el “Gran Circo”, Ojeda Siqueiros dejó números de 212 desafíos jugados, 486 turnos al bate y .224 de bateo, anotó 49 carreras, pegó 109 imparables, de los cuales 17 fueron dobles, un triple y 15 estacazos de vuelta entera, 72 carreras impulsadas y 49 anotadas. Lo caminaron 56 ocasiones y 103 regresó a la caseta con la carabina al hombro.

“Llegar a Grandes Ligas es cumplir un sueño que tuve de niño”, confiesa por último el estratega sonorense. “Levantarme muy temprano pensando en beisbol, en Fernando Valenzuela y la Fernandomanía, en ser alguien en el beisbol. Son cosas que se dan basado en el sacrificio y el trabajo, me llena de orgullo saber que soy de los pocos mexicanos que podemos decir que disfrutamos ese placer de jugar en un alto nivel”.

“Es más sabio asumir lo peor desde el principio y dejar que lo mejor llegue como una sorpresa”, JULIO VERNE. –
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