CHARLANDO DE BEISBOL

Procopio Herrera González

Por Rodrigo Robles / @rodrigoroblesb

Veracruz, Ver., MÉXICO. – “En cualquier minuto, en cualquier día, algunos jugadores pueden romper un récord establecido hace mucho tiempo. Esa es una de las cosas fascinantes acerca del deporte, sobre todo del beisbol, las sorpresas inesperadas”, CORNELIUS MCGILLICUDDY. –

** QUINTO MEXICANO EN MLB. – Nació en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el 26 de julio de 1926.

Sus inicios en el beisbol se remontan a 1945 cuando fue recomendado por los cubanos Carlos Colas y Oliverio Ortiz con los directivos del club de los Tecolotes de Nuevo Laredo, mismos que le hicieron una invitación para el final de la temporada de aquel año. A ese equipo lo dirigió el mítico Martín Dihigo y lo hizo relevar en 13 juegos.

Fue en el Parque Puebla de la capital poblana donde se presentó su primera victoria en la Liga Mexicana de Beisbol en un juego en el que entró a relevar desde la sexta entrada cuando su equipo perdía por cuatro carreras. Fue una proeza ante un equipo cuyo orden al bate lo integraban Roberto “Beto” Ávila, Guillermo “Huevito” Álvarez, Luis “Molinero” Montes de Oca, Bernardo López, entre otros.

Para el siguiente año, es decir, en 1946, le tocó lanzar con dos equipos, con los Azules de Veracruz y con los Tuneros de San Luis Potosí. Relevó en 23 juegos, obtuvo una victoria.

Después fue invitado a integrarse a los Arroceros de Cajeme para la tercera temporada de la Liga de la Costa del Pacífico, 1946-1947 y fue allí donde lo observó George Peters, un scout de los Cafés de San Luis, quien lo invitó a integrarse con los Misiones de San Antonio, entonces de la Liga de Texas clasificación Doble A.

Debido a la complejidad de su nombre, en Estados Unidos decidieron llamarlo “Bobby”. En 1948, ya con 21 años de edad, mejoró notablemente su récord al ganar 13 juegos y perder nueve, con 3.16 de efectividad. Luego se presentaron dos temporadas perdedoras similares con registro de 9-12 con 3.93 PCLA (1949) y 8-12 con 3.88 PCLA (1950).

En marzo de 1951 acudió a los entrenamientos primaverales de los Cafés de San Luis en Florida, hizo el equipo y debutó en las Grandes Ligas el 19 de abril de 1951 en el Sportsman’s Park de San Luis ante 1,079 espectadores y en la derrota de su equipo trece carreras por cinco ante los Medias Blancas de Chicago.

Fue el sexto pitcher relevista utilizado por el manager Zack Taylor después del abridor Al Widmar. Logró sacar dos tercios de entrada, aceptó cuatro carreras, le dieron tres imparables y obsequió tres bases por bolas.

Su segunda aparición en el montículo sucedió hasta el tres de mayo también en San Luis en contra de los Yanquis de Nueva York que contaba con figuras como Mickey Mantle, Phil Rizzuto, Yogi Berra y Billy Martin. Fue llamado a relevar para enfrentar a Mickey Mantle con dos en base, terminó concediéndole la base por bolas después de llevarlo a la cuenta máxima, se llenaron las almohadillas y enseguida dominó a Billy Martin para el segundo out de la entrada.

Al enfrentar a Gil McDougald, éste le conectó jonrón con la casa llena. Más adelante pudo sacar la entrada al dominar a Yogi Berra con elevado al jardín central. Trabajó otra vez dos tercios de entrada, le anotaron en tres ocasiones, con dos hits y ponchó a uno. Los Yanquis derrotaron 17 carreras por tres a San Luis.

Dos días después, el cinco de mayo, aconteció lo que sería su último juego en el máximo nivel del beisbol estadounidense, otra vez contra los Yanquis y otra vez en casa, fue irónicamente su mejor actuación monticular, pues en un inning de labor apenas concedió un incogible.

Fue el cuarto relevista del juego y enfrentó a Joe Ostrowski que fue out con elevado en territorio de foul; Mantle le conectó doblete por el derecho; Jerry Coleman fue dominado con rola a tercera y finalmente Martin elevó al izquierdo. Los Yanquis volvieron a ganar con pizarra de 17 carreras a seis.

Fue en general un año complicado para los Browns, en toda la campaña utilizaron un total de 22 pitchers y se ubicaron en el último lugar de la Liga Americana.

Procopio Herrera dejó en Grandes Ligas una línea de tres juegos disputados, siete carreras permitidas, seis hits, cuatro bases en dos entradas y un tercio de labor. Es el primer pitcher mexicano en llegar a ese nivel después de debutar primero en LMB.

Después de militar con los Apaches de Laredo de la Liga de la Costa del Golfo, jugó con los Tecolotes de Nuevo Laredo por cuatro temporada más, de 1955 a 1958, con marca de 32 victorias y 16 descalabros.

“Mientras el corazón late, mientras el cuerpo y alma siguen juntos, no puedo admitir que cualquier criatura dotada de voluntad tenga necesidad de perder la esperanza en la vida”, JULIO VERNE en “Viaje al centro de la tierra”. –

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