CHARLANDO DE BEISBOL

Roberto “Beto” Ávila González

Por Rodrigo Robles / @rodrigoroblesb

Veracruz, Ver., MÉXICO. – “El único problema del éxito es que no te enseña a lidiar con el fracaso”, TOMMY LASORDA. –

** CUARTO MEXICANO EN MLB. – Nació el dos de abril de 1924 en el Puerto de Veracruz. En su etapa escolar era un deportista nato, destacaba tanto en baloncesto, beisbol y fútbol, entonces su deporte favorito.

A la edad de 14 años fue invitado a participar con un equipo semiprofesional de fútbol llamado Club España, su padre un connotado abogado, consintió que Beto se uniera al dicha institución deportiva.

Dejó el balompié después de una sola temporada y empujado por su hermano Pedro se involucró en el beisbol con el equipo Córdoba de la Liga Invernal Veracruzana. En un principio intentó hacerlo como pitcher, pero después decide pasarse a la segunda base para tener mayor tiempo de juego.

A pesar de las diferencias con su padre que quería que su hijo estudiara una profesión, en 1943 fue firmado junto con su hermano Pedro por los Pericos de Puebla para el profesionalismo y cumplió con una gran temporada al ser designado Novato del Año. Apenas tenía 19 años de edad.

En las siguientes cuatro temporadas en la Liga Mexicana siempre bateó arriba de .330 y siempre rebasó la cifra de los 120 imparables y siempre más de 350 turnos al bate. A la par fue invitado a jugar durante el invierno en el fuerte beisbol cubano y jugaba eventualmente con los Chileros de Xalapa en la LIV.

En 1947, con 23 años de edad, logró el Campeonato de Bateo en el circuito veraniego, una hazaña épica porque se convirtió apenas en el segundo mexicano en consumarlo después de Alfonso Nieto en 1937. Era un rubro que dominaban los cubanos (Martín Dihigo, Lázaro Salazar, Alberto Hernández y Claro Duany) y los estadounidenses (James Bell, Burnis Wright y Monford Irvin).

En esa temporada bateó para .346, participó en 113 juegos, tuvo 428 turnos al bate y dio 148 hits.

Diferentes organizaciones ligamayoristas dieron cuenta del potencial de Beto Ávila y le hicieron llegar diversas ofertas, entre ellas la de los Dodgers de Brooklyn, quienes incluso se lo llevaron a participar en un campo de entrenamiento.

Scouts de los Indios de Cleveland se percataron de sus cualidades cuando jugó con los Azules de Almendares, le dieron el seguimiento pertinente y le ofrecieron un contrato a la par de los Yanquis de Nueva York que también ofertaron por él, pero las condiciones era más favorables con Cleveland y se decantó por ellos.

En 1948 su contrato fue firmado por un monto de 17 mil 500 dólares y fue asignado a los Orioles de Baltimore de la Liga Internacional, entonces eran la sucursal Triple A de los Indios y en 56 juegos bateó para .220, producto de 40 incogibles en 182 turnos al bate. Apenas se estaba adaptando a la cultura estadounidense.

Cuando contaba con 25 años de edad debutó en el beisbol de las Grandes Ligas un 30 de abril de 1949 en la victoria de los Tigres de Detroit siete carreras por cinco sobre los Indios de Cleveland en el Briggs Stadium de Detroit. Ávila ingresó como corredor emergente en la parte alta del sexto inning. Su primer turno al bate fue contra los Yanquis de Nueva York en el Estadio Municipal de Cleveland.

A partir de 1950 y debido a una lesión del segunda base titular Joe “Flash” Gordon, Ávila tuvo la oportunidad de aparecer en 80 juegos y culminó bateando para .299. Gordon fue cambiado al final de la temporada y el mexicano se convirtió en el segunda base regular de la “Tribu” en 1951.

En ese 1951 tuvo su mejor jornada ofensiva de sus 11 campañas en el beisbol de las Mayores, el 20 de junio se fue de 5-5, con tres jonrones, uno de ellos dentro del campo, además bateó un doble y un sencillo en contra de los Medias Rojas de Boston. Ese año culminó bateando para un porcentaje de .304.

Su hazaña más memorable aconteció en 1954 cuando logró coronarse como Campeón Bateador en la Liga Americana con promedio de .341, siendo el primer latino conseguirlo en ambas ligas. Sumó 15 jonrones, 112 anotadas y 67 impulsadas.

Lo que hizo este logro aún más loable fue que jugó casi toda la temporada con un pulgar fracturado, lesión originada en un juego el dos de junio ocasionada por Hank Bauer, jugador de los Yanquis, al deslizarse en una jugada en la segunda base. En ese momento Ávila lideraba el departamento de bateo con .392.

Ingresó al Salón de la Fama del Beisbol Profesional Mexicano en 1971 y murió en el Puerto de Veracruz el 26 de octubre de 2004 a los 80 años de edad.

“Hay gente que, cuanto más haces por ellos, menos hacen por sí mismos”, JANE AUSTEN en “Emma”. –

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