La tercera es la vencida

Imparable

Por Héctor Bencomo

Dicen que la esperanza muere al último y los Sultanes confían en que Alfredo Aceves se levantará de sus cenizas y los ayudará en la temporada 2017. Al menos así se desprende de las declaraciones vertidas a un periódico regio, en donde informan que será invitado al campo de entrenamiento.

Monterrey tiene quizás el equipo más sólido de la Liga Mexicana. Un balance entre jugadores nacionales y extranjeros que se ha ido amalgamando poco a poco a través de los años. Es por eso que resulta sorpresivo insistir en Aceves, quien no ha podido terminar las últimas dos temporadas por cuestiones de disciplina.

¿Creerán los Sultanes que todavía puede ayudar o simplemente quieren revalorarlo para rescatar algo de la inversión que han hecho en él cambiándolo a otro equipo?

¿No sería el momento ideal para darle oportunidad a jóvenes promesas y ser congruentes con eso del desarrollo de peloteros mexicanos que tanto pelearon en las asambleas pasadas?

El caso de Aceves es único en el beisbol azteca, pues existe una larga lista de “sucesos” en los que ha participado y al parecer sigue siendo requerido en el beisbol profesional de verano.

Por ejemplo, en 2005 jugando para los Tomateros de Culiacán se trenzó a golpes con Adán Amezcua (del mismo equipo) defendiendo a su hermano Jonathan (Navojoa). En 2007 fue parte importante en el último campeonato de los Sultanes y al año siguiente ya estaba probando suerte en el beisbol de Estados Unidos.

En 2012, con Boston, tuvo diferencias con el manager Bobby Valentine, a quien no le entregó la pelota cuando fue a removerlo de la loma. Esa temporada terminó con una suspensión para el sonorense. Los Medias Rojas le tuvieron paciencia y en 2013, ya con John Farrell como manager volvió a lo mismo.

En pretemporada sorprendió a todos cuando hizo lanzamientos de poca velocidad en un entrenamiento con bateadores. Farrell lo mantuvo en el roster, pero hubo otro incidente durante un partido ante Oakland. Para el manager lo que pasaba con Aceves era “falta de concentración”.

En 2013 fue parte de los jugadores expulsados en aquella gran pelea entre México y Canadá durante el Clásico Mundial. Es cierto, esa vez no fue el que inició todo, pero tuvo una destacada participación repartiendo golpes.

En 2014 fue suspendido 50 partidos por dar positivo al consumo de mariguana.

En 2015, ya con los Sultanes, se habló de problemas de química en el clubhouse porque Aceves tenía beneficios que otros jugadores jamás imaginaron como chofer a la puerta para llevarlo y traerlo de su casa al estadio. El equipo batalló mucho para tomar el paso y terminaron fuera de la postemporada con récord de 51-62.

Poco antes de que termina esa campaña, Aceves enfrentó al ampáyer Demián Hernández a quien alcanzó con la visera de la gorra en la cara y fue expulsado el resto de la temporada.

En 2016, durante un partido ante Saltillo, le tiró dos lanzamientos por la espalda a su hermano Jonathan, a quien terminó golpeando en un muslo. Y luego vino la pelea ante Luis Juárez en el dogout de los Sultanes, durante el transcurso de un partido. Eso le costó la suspensión por parte del equipo.

A mí me tocó verlo lanzar en un juego ante los Acereros en Monclova. La velocidad de Aceves rondaba las 77-78 millas en recta. Sólo cuando se metía en problemas enseñaba pitcheadas cercanas a las 90 millas. En invierno no fue requerido para lanzar en la Liga Mexicana del Pacífico. Informan aficionados que lo vieron en el valle de Mexicali en una copa de beisbol amateur.

Ahora, los regios han informado que esperan a Aceves en el campo de entrenamiento porque creen que todavía tiene mucho que dar como lanzador. Ojalá tengan razón.

OPINIÓN
Tirabuzón
Por Juan Alonso Juárez
Zona de Contacto
Por Fernando Ballesteros
En la Pelota
Por Juan Vené
Tiempo de Beisbol
Por Enrique Kerlegand
Imparable
Por Héctor Bencomo
DANOS TU OPINIÓN